martes, noviembre 18, 2008

Sugerencias para una mejor calidad de vida

1. Nunca prives a nadie de la esperanza; puede ser lo único que una persona posea.
2. No tomes decisiones cuando estés enojado.
3. Cuida tu postura física.
4. Nunca hables de negocios en un elevador.
5. No pagues un trabajo hasta que esté concluido.
6. Cuídate de quien no tenga nada que perder.
7. Aprende a decir “no” con cortesía y presteza.
8. No esperes que la vida sea justa.
9. No dudes en perder una batalla, si esto te lleva a ganar la guerra.
10. Sé atrevido y valiente.
11. No aplaces las cosas. Haz lo que es preciso en el momento preciso.
12. No temas decir “no sé”.
13. No temas decir “lo siento”.
14. Elogia a tres personas cada día.
15. Contempla el amanecer por lo menos una vez al año.
16. Mira a los ojos a las personas.
17. Di “por favor” con frecuencia.
18. Gasta menos de lo que ganas.
19. Trata como quisieras que te trataran.
20. Haz nuevas amistades y cultiva las viejas.
21. Guarda los secretos.
22. Reconoce tus errores.
23. Sé valiente; si no lo eres, finge serlo; nadie advierte la diferencia.
24. Utiliza las tarjetas de crédito solo por comodidad, nunca por el crédito.
25. No engañes.
26. Aprende a escuchar. A veces las oportunidades tocan muy quedo a la puerta.
27. Elabora una lista de las cosas que desees experimentar antes de morir, llévala en tu cartera y consúltala con frecuencia.
28. Haz oídos sordos a los malos comentarios.
29. Las ideas buenas, nobles y capaces de cambiar el mundo provienen siempre de una persona que trabaja sola.
30. Cuando entres a algún lado, el que sea, hazlo con determinación y confianza.
31. Cuando tengas un limón, siempre procura hacer con él una limonada.
32. Ten un perro, pero no permitas que moleste a los vecinos.
33. Recuerda los cumpleaños de los demás.
34. Canta en la ducha.
35. Utiliza el dinero ahorrado.
36. Presta sólo los libros que no te importa recuperar.
37. Elige con mucho cuidado al compañero (a) de tu vida.


 

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jueves, noviembre 13, 2008

LA VAQUITA

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?

El señor calmadamente respondió: amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información, contemplo el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. En el medio del camino, volteo hacia su fiel discípulo y le ordenó: busque la vaquita, llévela al precipicio de allí en frente y empújela al barranco.

El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.

Un bello día el joven resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.

El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático, el joven pregunto por la familia que vivía allí hace unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.

Espantado el joven entro corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hace algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le pregunto al señor (el dueño de la vaquita): ¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?

El señor entusiasmado le respondió: nosotros teníamos una vaquita que cayo por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora.

Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y CASI QUE EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS PRODUCE. Descubre cual es tu vaquita y aprovecha para empujarla por el precipicio.

Locura: Seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

~ Anónimo ~


Juan Coronado
jcrown@megared.net.mx
http://www.geocities.com/parareflexionar2002/


 

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lunes, noviembre 03, 2008

LA GENTE QUE ME GUSTA…

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y
razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio la que no traga entero la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que al aceptar sus erroresse esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Con gente como ésa me comprometo a lo que sea ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.


Enviado por Graciela E. Prepelitchi


Salud Vascular

 

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