domingo, septiembre 30, 2007

Historia para pensar.

Historia para pensar.

Por Ayatolla.

En una cena de camaradería, en el Club CILSA de la ciudad de Santa Fe, Argentina, que aglutina especialmente a amigos y familiares de niños con capacidades especiales, el padre de uno de estos chicos, pronunció un discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.

Después de felicitar y exaltar a la institución y a todos los que trabajan por y para ella, este padre, hizo el siguiente razonamiento:

- "Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección. Pero mi hijo, no puede aprender como otros chicos lo hacen. No puede entender las cosas como otros chicos. ¿Donde está el orden natural de las cosas en mi hijo?"

La audiencia quedó impactada por la pregunta.

El padre del niño continuó diciendo:

- "Yo creo que cuando un niño como Facundo, física y mentalmente discapacitado viene al mundo, una oportunidad de ver la verdadera naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño".

Entonces contó que un día caminaba con su hijo, por la vereda de un pequeño club de barrio, donde, tras un alambrado, algunos chicos jugaban al fútbol. Facundo le preguntó a su padre: "¿Crees que me dejen jugar?" Su padre sabía que a la mayoría de los muchachitos nos les gustaría que alguien como Facundo jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.

Ingresaron por una abertura del alambrado, que en otro tiempo había poseído un pequeño portón de chapa. Cuando en el transcurso del juego, se acercó al sitio donde estaban parados, el chico que tenía la raída cinta de Capitán de uno de los equipos que estaban jugando, en su brazo izquierdo, y le preguntó (sin esperar mucho) si "Facundo, podría jugar...”

El chico miró alrededor, como buscando alguien que lo aconsejara y dijo: - “Estamos perdiendo por dos a uno... Y al partido le quedan unos quince minutos... Supongo que puede unirse a nuestro grupo de suplentes y trataremos de que entre un rato antes del final.”

Facundo se desplazó con dificultad hasta "el banco de suplentes" y con una amplia sonrisa, se puso una camiseta del equipo, traspirada y abandonada en el suelo por un jugador reemplazado, que, fuera de la cancha, se encontraba absorto, frotándose un tobillo hinchado.

Mientras Facundo se sentaba entre el grupo de los que esperaban su posibilidad de jugar, su padre lo contemplaba. Los otros chicos notaron algo muy evidente: la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.

Cuando faltaban cinco minutos para terminar el partido, el equipo de Facundo logró empatar el encuentro, con un verdadero "cañonazo" increíble, desde la mitad de la cancha, que sorprendió al encandilado arquero, al venir del lado del sol, que caía con la tarde.

Quedaban algunos instantes cuando ocurrió otro hecho notable: una mala entrega de un defensor adversario, permitió al centrodelantero "del equipo de Facundo" hacerse de la pelota en el área y cuando se aprestaba a definir con todas las posibilidades, el defensor, ofuscado por su desafortunada jugada anterior, lo "barrió" desde atrás; pitando el árbitro sin titubear: ¡Penal! ¡Penal sobre la hora...!

En medio de los acalorados festejos del equipo, por la incomparable oportunidad de ganar y "¡sobre la hora!" al tradicional oponente, se vio que el centro delantero, encargado principal de patear los penales, apenas podía ponerse en pie por el fuerte golpe recibido.

Fue allí que el muchachito con la cinta de Capitán del equipo convocó al grupo de jugadores que deliberaba sobre quién patearía la pena máxima y les indicó a todos, a voz en cuello, y señalándolo a Facundo:- "¡Tenemos entre los suplentes, al mejor pateador de penales del equipo! ¡Nos queda un cambio!.”

Y dirigiéndose al árbitro le indicó: - “¡Yo salgo!. ¡Y él entra a patear el penal!”

El referí aceptó la propuesta, mientras autorizaba el relevo de los jugadores, en medio de la sorpresa del resto del equipo del Capitán, que se dirigía hacia Facundo, sentado aturdido en el borde del campo.

Llegó a su lado, le dio la mano y... de un tirón, lo puso de pie, le dio un ligero abrazo y cuando se alejaba despreocupado, giró y le gritó: - “¡Suerte!...” Facundo, obviamente extasiado sólo por estar en el juego y en el campo, sonreía de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde un poco más lejos, mientras en su cabeza un

torbellino de preguntas se sucedían sin control: "con esta oportunidad, ¿le dejaban patear y renunciar a la posibilidad de ganar el partido?"

Sorprendentemente, Facundo ingresó a la cancha.

Sus dificultosos pasitos y su desmañada figura, indicaron a todos los jugadores del campo, que un certero disparo por parte de Facundo era imposible. Así hubiera sido un teórico experto en fútbol, todos se dieron cuenta de que no podría, quizás, hacer llegar la pelota al arco.

Sin embargo, mientras se paraba delante de la pelota ubicada en el círculo, a doce pasos del arquero ponente, el padre de Facundo tuvo la fuerte sensación de que quizás..., el otro equipo..., estuviera dispuesto a perder..., ¡para permitirle a su hijo tener un gran momento en su vida!

Facundo se movió unos pasos al frente y golpeó la pelota muy suavemente. El arquero, que notó obviamente la dirección que llevaba el balón, se arrojó hacia ese costado..., ¡pero como para "sacarla" desde el ángulo superior del arco...! ... Mientras la pelota, ingresaba... apenas rodando bajo su cuerpo... ¡y trasponía la línea del gol.!

El árbitro convalidó el tanto y pitó dando por terminado el partido...

Facundo, con sus brazos en alto, rebosando felicidad, giró la cabeza mirando a su padre... mientras (cosa extraña) los jugadores de ambos equipos lo vitoreaban y abrazaban como el héroe que convirtió el gol que dio a su país el campeonato mundial de fútbol ...

“Ese día", dijo el padre, "los chicos de los dos equipos, ayudaron, dándole a este mundo un trozo de verdadero, cálido y prístino, amor humano".

Facundo no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno..., sin olvidar nunca haber sido el héroe... y haber hecho a su padre muy feliz...., haber llegado a casa. y ver a su madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día...!

Etiquetas:

 

Bookmark and Share

 

 

lunes, septiembre 24, 2007

La Anciana

A la entrada del gran bazar se reunían toda clase de mendigos. Me llamó especialmente la atención una anciana llena de andrajos que parecía la más pobre de todos ellos.

- Por favor -gemía-, llevo tres días sin comer.

Rebusqué en mis bolsillos y le di dos monedas. Esperé escondido en un zaguán hasta que se levantó, con el propósito de seguirla y ver en qué invertía la parca limosna que le había dado.

Despacio y cansina, la anciana avanzó lentamente entre la multitud que abarrotaba el mercado. Durante unos momentos la perdí de vista, y cuando volví a verla, caminaba ya mucho más alegre, apretando con cuidado un bulto bajo la túnica.

Tomó un callejón lateral que salía del mercado y desembocaba en una especie de plaza calurosa y polvorienta. Allí, sentada a la sombra del único árbol que había sobrevivido al terrible viento del desierto, la mujer levantó la túnica y sacó un mendrugo de pan y una magnífica rosa roja. Hizo una mueca que debía ser una sonrisa, al tiempo que comenzó a ablandar el pan con sus encías desdentadas.

La contemplé mientras deshizo el mendrugo lentamente y, poco a poco, se fue comiendo hasta la última migaja mientras observaba la rosa con ojos brillantes. Después, una expresión de paz se reflejó en su rostro.

Me acerqué junto a ella y le pregunté:

- Anciana, ¿cómo es posible que alguien tan pobre como tú haya derrochado una de las dos monedas que le di en esa extraña flor?

La anciana me miró desde sus cien años de sabiduría y dijo:

- Tenía dos monedas. Con una compré con qué vivir. La otra la gasté para tener por qué vivir...

Desconozco su autor

Etiquetas:

 

Bookmark and Share

 

 

viernes, septiembre 21, 2007

Ser Feliz

En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:

-"¿Te hace feliz tu esposo?", ¿Verdaderamente te hace feliz?

En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabí­a que su esposa dirí­a que sí­, pues ella jamás se habí­a quejado durante su matrimonio.

Sin embargo la esposa respondió con un rotundo

- No..... no me hace feliz...

Y ante el asombro del marido... continuó:

- No me hace feliz ¡Yo soy feliz! ... El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí­.

Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera... de alguna persona, cosa... circunstancia. ... sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente. El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc.

Y así podria decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo... "experiencias": amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice:

- No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró...

Pero... lo que no sabes es que... PUEDES SER FELIZ ... aunque ... estés enfermo, aunque ... haga calor, aunque ... no tengas dinero, aunque ... alguien te haya insultado, aunque ... alguien no te ame, o no te haya valorado.

SER FELIZ ES...... ¡UNA ACTITUD ANTE LA VIDA, QUE CADA UNO DECIDE...!

Etiquetas:

 

Bookmark and Share

 

 

martes, septiembre 11, 2007

Paradigmas

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.

Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.

Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:

"No se, las cosas siempre se han hecho así, aquí..."

¿Te suena conocido?

No pierdas la oportunidad de pasar esta historia a tus amigos, para que, de una o de otra manera, se pregunten a qué paradigma social respondemos y por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra.

Etiquetas:

 

Bookmark and Share

 

 

domingo, septiembre 02, 2007

Ser Feliz

En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:

-"¿Te hace feliz tu esposo?", ¿Verdaderamente te hace feliz?

En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa dirí­a que sí­, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo la esposa respondió con un rotundo

- No..... no me hace feliz...

Y ante el asombro del marido... continuó:

- No me hace feliz ¡Yo soy feliz! ... El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí­.

Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera... de alguna persona, cosa... circunstancia. ... sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente. El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc.

Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo... "experiencias": amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice:

- No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró...

Pero... lo que no sabes es que... PUEDES SER FELIZ ... aunque ... estés enfermo, aunque ... haga calor, aunque ... no tengas dinero, aunque ... alguien te haya insultado, aunque ... alguien no te ame, o no te haya valorado.

SER FELIZ ES...... ¡UNA ACTITUD ANTE LA VIDA, QUE CADA UNO DECIDE...!

Etiquetas:

 

Bookmark and Share

 

 

  • Patrocinan: [1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [11]

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    eXTReMe Tracker

     

     

     

     

     

     

    L7