domingo, agosto 26, 2007

EL CORAZÓN DE LA SANDÍA


Cuando era chico, la sandía en Minnesota era una exquisitez. Un compañero de mi padre, Bernie, era un próspero mayorista de fruta y verduras que tenía un depósito en St. Paul.

Todos los veranos, cuando llegaban las primeras sandías, Bernie nos llamaba. Papá y yo íbamos al depósito de Bernie y tomábamos posiciones. Nos sentábamos en el borde del muelle, con los pies colgando, y nos inclinábamos, minimizando el volumen del jugo que estábamos a punto de derramarnos encima.

Bernie traía su machete, abría nuestra primera sandía, nos alcanzaba a ambos un gran pedazo y se sentaba junto a nosotros. Entonces enterrábamos la cara en la sandía, comíamos sólo el corazón - la parte más roja -, jugosa, firme, libre de semillas y perfecta - y tirábamos el resto.

Bernie era lo que mi padre consideraba un hombre rico. Siempre pensé que se debía a que era un hombre de negocios de mucho éxito. Años después, me di cuenta de que aquello que mi padre admiraba en la riqueza de Bernie era menos la sustancia que su aplicación. El sabía cuándo dejar de trabajar, reunirse con amigos y comer sólo el corazón de la sandía.

Lo que aprendí de Bernie es que ser rico es un estado de ánimo. Algunos de nosotros, al margen de cuánto dinero tengamos, "nunca" seremos lo bastante libres como para comer SÓLO EL CORAZÓN DE LA SANDÍA. Otros son ricos sin tener más que un cheque de sueldo por delante.

Si uno no se toma el tiempo para dejar que los pies cuelguen sobre el muelle y disfrutar de los pequeños placeres, su carrera probablemente será abrumadora.

Durante muchos años, me olvidé de esa lección que aprendí de chico en el muelle de carga. Estaba demasiado ocupado haciendo todo el dinero que podía.

Afortunadamente, la volví a aprender.

Hoy tengo tiempo para alegrarme con los éxitos de los demás y para disfrutar de cada día.

ESE ES EL CORAZÓN DE LA SANDÍA. He aprendido a arrojar el resto.

¡ Por fin soy rico !

~ Harvey Mackay ~

Gracias Juan Coronado!!

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domingo, agosto 19, 2007

Preparando el Acero

Preparando el Acero

Se cuenta la historia del herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios.

Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada perecía andar bien en su vida, muy por el contrario sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.

Una hermosa tarde, un amigo que lo visitaba, y que sentía compasión por su situación difícil, le comentó: "Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado".

El herrero le explicó a su amigo que cuando le llegaba una pieza de acero y que debía convertirla en una hermosa espada, ésta debía pasar por un extremado calor para que se ablande, luego debía martillarlo con gran fuerza para darle la forma que él deseara y, finalmente debía colocar esa pieza de acero en agua fría para que mantuviese esa forma a la que había llegado.

El herrero hizo una larga pausa, y siguió: "A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de hierro viejo que ves a la entrada de mi herrería".

Enviado por Graciela E. Prepelitchi

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martes, agosto 14, 2007

LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

Una noche yo había trabajado mucho ayudando a una madre en su parto; pero a pesar de todo lo que hicimos, murió dejándonos un bebé prematuro y una hija de dos años.

Nos iba a resultar difícil mantener el bebé con vida porque no teníamos incubadora (¡no había electricidad para hacerla funcionar!), ni facilidades especiales para alimentarlo

Aunque vivíamos en el ecuador africano, las noches frecuentemente eran frías y con vientos traicioneros. Una estudiante de partera fue a buscar una cuna que teníamos para tales bebés, y la manta de lana con la que lo arroparíamos.

Otra fue a llenar la bolsa de agua caliente. Volvió enseguida diciéndome irritada que al llenar la bolsa, había reventado. La goma se deteriora fácilmente en el clima tropical. "¡Y era la última bolsa que nos quedaba!", exclamó, y no hay farmacias en los senderos del bosque".

"Muy bien", dije, "pongan al bebé lo más cerca posible del fuego y duerman entre él y el viento para protegerlo de éste. Su trabajo es mantener al bebé abrigado".

Al mediodía siguiente, como hago muchas veces, fui a orar con los niños del orfanato que se querían reunir conmigo. Les hice a los niños varias sugerencias de motivos para orar y les conté lo del bebé prematuro.

Les dije el problema que teníamos para mantenerlo abrigado y les mencioné que se había roto la bolsa de agua caliente y el bebé se podía morir fácilmente si tomaba frío. También les dije que su hermanita de dos años estaba llorando porque su mamá había muerto.

Durante el tiempo de oración, Ruth, una niña de 10 años oró con la acostumbrada seguridad consciente de los niños africanos:

"Por favor Dios", oró, "mándanos una bolsa de agua caliente. Mañana no servirá porque el bebé ya estará muerto. Por eso, Dios, mándala esta tarde".

Mientras yo contenía el aliento por la audacia de su oración la niña agregó:

"Y mientras te encargas de ello, ¿podrías mandar una muñeca para la pequeña, y así pueda ver que Tú le amas realmente?"

Frecuentemente las oraciones de los chicos me ponen en evidencia. ¿Podría decir honestamente "Amén" a esa oración? No creía que Dios pudiese hacerlo.

Sí, claro, sé que Él puede hacer cualquier cosa. Pero hay límites, ¿no? Y yo tenía algunos grandes "peros".

La única forma en la que Dios podía contestar esta oración en particular, era enviándome un paquete de mi tierra natal. Había ya estado en África casi cuatro años y nunca jamás recibí un paquete de mi casa.

De todas maneras, si alguien llegara a mandar alguno, ¿quién iba a poner una bolsa de agua caliente?

A media tarde cuando estaba enseñando en la escuela de enfermeras, me avisaron que había llegado un auto en la puerta de mi casa. Cuando llegué el auto ya se había ido, pero en la puerta había un enorme paquete de once kilos. Se me llenaron los ojos de lágrimas.

Por supuesto no iba abrir el paquete yo sola, así que invité a los chicos del orfanato a que juntos lo abriéramos.

La emoción iba en aumento. Treinta o cuarenta pares de ojos estaban enfocados en la gran caja.

Había vendas para los pacientes del leprosario y los chicos un poco aburridos. Luego saqué una caja con pasas de uvas variadas, lo que serviría para hacer una buena tanda de panecitos el fin de semana.

Volví a meter la mano y sentí... ¿sería posible? La agarré y la saqué... ¡Sí, era una bolsa de agua caliente nueva!

Lloré... Yo no le había pedido a Dios que mandase una bolsa de agua caliente, ni siquiera creía que Él podía hacerlo. Ruth estaba sentada en la primera fila, y se abalanzó gritando:

"¡Si Dios mandó la bolsa, también tuvo que mandar la muñeca!"

Escarbé el fondo de la caja y saqué una hermosa muñequita. A Ruth le brillaban los ojos.

Ella nunca había dudado. Me miró y dijo: "¿Puedo ir contigo a entregarle la muñeca a la niñita para que sepa que Dios la ama en verdad?

Ese paquete había estado en camino por cinco meses. La había preparado mi antigua profesora de religión, quien había escuchado y obedecido la voz de Dios que la impulsó a mandarme la bolsa de agua caliente, a pesar de estar en el ecuador africano.

Y una de las niñas había puesto una muñequita para alguna niñita africana cinco meses antes en respuesta a la oración de fe de una niña de diez años que la había pedido para esa misma tarde.

Esto nos habla de la fuerza que tiene la oración que se hace con fe y confianza.

Enviado por Lic. Graciela E. Prepelitchi

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lunes, agosto 06, 2007

Como vá a ser tu día ?

Como vá a ser tu día ?

Esta mañana desperté emocionada

con todas las cosas que tengo que hacer

A PARTIR DE ESTE INSTANTE HASTA

antes de que el reloj marque la medianoche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy.

QUIZA Soy importante COMO PARTE DE UNA EMPRESA.

MAS en este instante mi trabajo es escoger

qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme

porque el día esta lluvioso,

o puedo dar gracias a Dios

porque EL AROMA A TIERRA MOJADA

TRAE GRATOS RECUERDOS DE LA INFANCIA.

Hoy me puedo sentir triste

porque no tengo más dinero,

o puedo estar contento

de que mis finanzas me empujan

a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud,

o puedo regocijarme de que estoy vivo

CON LA OPORTUNIDAD DE HACER DISTINTO ESTE DIA.

Hoy puedo lamentarme

de todo lo que mis padres no me dieron

mientras estaba creciendo,

o puedo sentirme agradecida

de que me permitieran haber nacido

Y ME COBIJARAN CON SUS CONSEJOS.

Hoy puedo llorar

porque las rosas tienen espinas,

o puedo celebrar

que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo auto-compadecerme

por no tener muchos amigos,

o puedo emocionarme y embarcarme

en la aventura de BRINDAR MI MANO AMIGA.

Hoy puedo quejarme

porque tengo que ir a trabajar,

o puedo gritar de alegría

porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que buscar ESA información,

o puedo abrir mi mente enérgicamente

y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente

porque tengo que hacer

las labores del hogar,

o puedo sentirme honrado

porque tengo un techo

para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mí,

COMO UNA MASA IMOVIL E IMPERFECTA

esperando a que yo le dé forma,

y aquí el escultor que PUEDE CREAR UNA OBRA DE ARTE.

Lo que suceda hoy

depende de mí,

yo debo escoger

qué tipo de día voy a tener.

ESPERO QUE TENGAS UN GRAN DÍA...

A menos... que tengas otros planes.

Enviado por SIL

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sábado, agosto 04, 2007

UN REGALO...

UN REGALO...

El hombre que estaba tras el mostrador, miraba la calle distraídamente. Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina.

Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto.

Entró en el negocio y pidió para ver el collar de turquesa azul.

-"Es para MI hermana. ¿Puede hacer un paquete bien lindo? - Dice Ella.

El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y Le preguntó: -

¿Cuánto dinero tienes?

Sin dudar, Ella sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo Los nudos. Lo colocó sobre el mostrador y dijo feliz: -"¿Eso alcanza?".

Eran apenas algunas monedas que Ella exhibía orgullosa. -"Sabe, quiero Dar este regalo a MI hermana mayor. Desde que murió nuestra Madre, Ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para Ella. Es el cumpleaños y tengo el convencimiento que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos".

El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta Verde.

-"Toma, dijo a la niña. Llévalo con cuidado". Ella salió feliz corriendo y saltando calle abajo.

Aún no acababa el día, cuando una Linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó: -"¿Este collar fue comprado aquí?

-"Si señora". - ¿Y cuanto costó? - "Ah!", - habló el dueño del negocio. "El precio de cualquier producto de MI tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente".

La joven continuó: - "Pero MI hermana tenia solamente algunas monedas. El collar es verdadero, ¿No?. Ella no tendría dinero para pagarlo". El hombre tomó el estuche,rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven.

- "Ella pago el precio mas alto que cualquier persona puede pagar. ELLA DIO TODO LO QUE TENIA".

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viernes, agosto 03, 2007

Nunca te detengas


Siempre ten presente que:

La piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años.

Pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña, detrás de cada línea de llegada, hay una de partida; detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés vivo, siéntete vivo; si extrañas lo bueno que hacías, vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas, sigue aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota; cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero nunca te detengas.

Enviado por Asun

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