viernes, marzo 24, 2006

AHORA LO ENTIENDO

Siendo niño pertenecí al Movimiento Scout. Ahí nos enseñaban, entre otras cosas, la importancia de la «Buena Acción» que consistía en realizar todos los días actos generosos y nobles, como recoger algún papel en la calle y botarlo en la papelera, ayudar en la casa a lavar platos, cuidar la fauna y la flora, ayudar a alguna persona anciana o impedida a cruzar la calle, etc. Me gustaba mucho cumplir esa tarea.

Un día caminaba por una calle de la ciudad de Coro y vi a un perro tirado en plena vía sin poder moverse. Estaba herido, un carro lo había atropellado y tenía rotas las dos patas traseras, los vehículos le pasaban muy de cerca y mi temor era que lo mataran porque era imposible que él solo pudiera levantarse.

Vi allí una gran oportunidad para hacer la «Buena Acción» y como buen Scout detuve el tráfico, me dispuse a rescatar al perro herido y ponerlo a salvo para entablillarle las patas. Yo nunca había entablillado a nadie pero el «Manual Scout» decía cómo hacerlo. Con mucho amor y entrega me acerqué, lo agarré pero me clavó los dientes en las manos. Inmediatamente me llevaron a la Sanidad y me inyectaron contra la rabia, aunque la "rabia" por la mordida no se me quitó con la vacuna.

Durante mucho tiempo no entendí por qué el perro me había mordido si yo sólo quería salvarlo y no hacerle daño, no sé que pasó y no me lo pude explicar. Yo quería ser su amigo, es más, pensaba curarlo, bañarlo, dejarlo para mí y cuidarlo mucho. Esta fue la primera decepción que sufrí por intentar hacer el bien, no lo comprendí. Que alguien haga daño al que lo maltrata es tolerable, pero que trate mal a quien lo quiera ayudar no es aceptable.

Pasaron muchos años hasta que vi claro que el perro no me mordió, quien me mordió fue su herida; ahora lo entiendo perfectamente. Cuando alguien está mal, no tiene paz, está herido del alma y si recibe amor o buen trato: ¡Muerde! Pero él no hunde sus dientes, es su herida la que los clava.

Comprende el malestar de las personas que te rodean. Cuando alguien te grita, te ofende, te critica o te hace daño no lo hace porque te quiere mal sino porque está herido, está herido del alma, se siente mal o algo malo está pasando por su vida. No te defiendas ni lo critiques, mas bien compréndelo, acéptalo y ayúdalo.


Padre Ricardo Bulmez

Enviado por Hector Audisio

 

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jueves, marzo 23, 2006

CÓMO PELEAR CON SUS SERES QUERIDOS

Si el problema es entre tú y yo lo arreglamos tú y yo. Queda prohibido hacer partícipes a otros o discutir en presencia de otros.

Cuando hay testigos en la disputa el ego crece, el orgullo se hincha, lo que se persigue no es la solución de un problema determinado sino demostrar ante los espectadores quién es más fuerte y dominante. Un testigo físico o mental nos motivará, sin darnos cuenta, a tratar de mantener cierta imagen y eso bloqueará la sencillez y la humildad indispensables para llegar a un acuerdo con quien realmente importa. Por experiencia de varios psicólogos, los tres principales factores que causan la desintegración conyugal son el alcohol, la infidelidad y la intervención de los familiares políticos.

El cariño y la lealtad son conceptos no negociables, por lo tanto queda terminantemente prohibido proferir amenazas terminales.

En toda relación humana que se pretenda duradera debe haber algo intocable, algo que no puede por ningún motivo entrar a la mesa de discusión: el cariño. La pareja podrá negociar cualquier cosa, pelear encarnizadamente por resolver las diferencias, pero siempre protegiendo bajo una campana de acero blindado el concepto de su amor; éste no se perjudicará con los resultados. Amenazas como "si no cambias me largo" o "te advierto que si no accedes nos divorciaremos" o "lo que dijiste acaba de matar mi cariño por ti", ocasiona que la discusión se torne peligrosamente terminal.

Queda prohibido tener actitudes extremas. Si la persona pierde el control, deberá alejarse, pero nunca realizar escenas que la hagan poco confiable para siempre.

Cuando a Einsten le preguntaron si existía algún arma para combatir la mortífera bomba atómica, él contestó que sí, que había una muy poderosa e infalible: La Paz. Todos los seres humanos poseemos un arsenal de alto calibre que por ningún motivo debe usarse con nuestros seres queridos. Esas armas son: gritar, golpear, insultar, romper cosas, maldecir, injuriar a los familiares del otro, azotar puertas, emborracharse, cometer adulterio, etc. Estos recursos hieren y hacen perder la visión de lo que se discute. Las partes se concentran en devolver sus lanzas con el único fin de lastimar al contrincante. Las actitudes extremas son como un veneno que daña la relación para siempre.

Se debe discutir una sola cosa a la vez.

Al enfadarse se pondrá sobre la mesa de combate solamente el asunto que haya causado la emoción negativa. Cuando no se sabe pelear es muy común comenzar reclamando un tema "A" y terminar disputando uno "Z" totalmente diferente, después de haber pasado por veintisiete incisos, todos ellos sin relación, unos hirientes, otros incoherentes, otros extremadamente añejos, pero todos esgrimidos para lesionar al contrincante y hacerlo sentir culpable de cuanto malo pasa entre ellos. Una discusión así no tiene ni pies ni cabeza; el asunto inicial se complica y se deforma al grado que la pareja se siente furiosa y el pleito no tiene solución.

Prohibido quedarse con cuentas pendientes; si algo no es lo suficientemente grave para discutirse en el momento, deberá tolerarse para siempre.

Al departir no deben traerse a colación asuntos que ya pasaron, que ya se discutieron y que no tiene ningún caso revivir. Hacer eso es como meter el dedo en heridas viejas. Si el asunto es grave se debe hablar con la persona lo que nos molesta y dejar bien establecido que por el amor que le tenemos estamos dispuestos a tolerarlo. Esa es la mejor estrategia para que un familiar cambie, la que se basa en la premisa de que aunque no cambie lo seguiremos amando. Al percibir eso él, a su vez, tarde o temprano también deseará darnos gusto.



Carlos Cuauhtémoc Sánchez

Tomado de su libro: "La última oportunidad"


Enviado por: Graciela E. Prepelitchi

 

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martes, marzo 21, 2006

INVIERNO (SERENIDAD)

Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos.

Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida.
Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco". Y volviéndose hacia mí, me aconsejó:

"Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol en invierno.
Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso.

Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá".

"La vida es demasiado corta para dar satisfacción al rencor".


Enviado por: juliomunoz@speedy.com.ar

 

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sábado, marzo 18, 2006

Mañana puede ser Tarde ...

.
Mañana puede ser Tarde ...

¿ Ayer ?... ¡Eso hace tiempo!...
¿Mañana ?...No nos es permitido saber...
Mañana puede ser muy tarde...
Para decir que amas
Para decir que perdonas
Para decir que disculpas
Para decir que quieres intentar nuevamente...
Mañana puede ser tarde, muy tarde...
Para pedir perdón
Para decir: ¡ Discúlpame, el error fué mío...!

Tu amor, mañana, puede ser inútil;
Tu perdón, mañana, puede no ser preciso;
Tu regreso, mañana, puede que no sea esperado;
Tu carta, mañana, puede no ser leída;
Tu cariño, mañana, puede no ser más necesario;
Tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos...

Porque mañana puede ser muy...muy tarde!

Enviado por Brenda

 

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viernes, marzo 17, 2006

Aleje de su vida la tristeza

Aleje de su vida la tristeza. Retire de su corazón la melancolía que destruye sus ideales y corrompe su razón de vivir.

Sea cual fuere el motivo de la tristeza, sepa lidiar la situación usando su fuerza de voluntad y energía.

Mire a su hermano menos afortunado, que teniendo motivos suficientes para entristecerse, todavía logra sonreírle a la vida.

Usted es fuerte y valiente. Vamos, sonría, pues la vida continúa y usted merece la felicidad.

Sea consciente de las tareas que tiene que cumplir. Dedíquese a ellas con amor. Trabaje y sienta la presencia de Dios, que le da la fuerza que necesita.

La tristeza no puede y no debe formar parte de su vida.




Iran Ibrahim Jacob

Enviado por Brenda

 

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N.T.O.C.Y.T.A.

Mis abuelos ya estaban casados hacía mas de cincuenta años y continuaban jugando al juego que habían iniciado cuando comenzaron su noviazgo.

La regla del juego era que uno tenía que escribir la palabra "Ntocyta" en un lugar inesperado para que el otro la encuentre y así quien la encontrase debería escribirla en otro lugar y así sucesivamente.

Ellos se alternaban dejando "Ntocyta" escrita por toda la casa, y así que cuando uno la encontraba, era su momento de esconderla en otro lugar para que el otro la encuentre.

Ellos escribían "Ntocyta" con los dedos en el azúcar dentro del azucarero o en el pote de harina para que el próximo que fuera a cocinar la encuentre.

Escribían en la ventana empañada por lo sereno que daba para el patio donde mi abuela nos daba torta que ella hacia con tanto cariño.

"Ntocyta" era escrita en el vapor dejado en el espejo después de un baño caliente, donde la palabra iría a aparecer después del próximo baño.

Una vez, mi abuela hasta desenrollo un rollo entero de papel higiénico para dejar "Ntocyta" en la última hoja y enrolló todo de nuevo. No había limites para donde "Ntocyta" pudiera surgir.

Pedacitos de papel con "Ntocyta" garabateado aparecían enrollados al volante del coche que ellos compartían.

Los papeles eran metidos dentro de los zapatos y dejados debajo de los almohadones. "Ntocyta" era escrita con los dedos en el polvo sobre las estanterías.

Esta misteriosa palabra tanto hacia parte de la casa de mis abuelos como del mobiliario.

Llevo bastante tiempo para que yo comience a entender y gustar completamente de este juego que ellos jugaban.

Mi escepticismo nunca me dejo creer en un único y verdadero amor, que pueda ser realmente puro y duradero.

Sin embargo, nunca dude del amor, entre mis abuelos. Este amor era profundo. Era mas que un juego de diversión, era un modo de vida.

Su relación era basada en devoción y un amor apasionado, que no todo el mundo tiene la suerte de tener.

El abuelo y la abuela estaban siempre que podían con sus manos unidas. Se robaban besos uno al otro, siempre que se encontraban en aquella cocina tan chiquita.

Ellos conseguían terminar la frase incompleta del otro y todo el día resolvían juntos las palabras cruzadas del diario. Mi abuela me cuchicheaba diciendo cuan bonito era mi abuelo, como el se había vuelto un viejito lindo y amoroso.

Antes de cada comida, ellos se reverenciaban y daban gracias a Dios y bendiciones a los presentes por ser una familia maravillosa, para continuar siempre unidos y con buena suerte.

Mas una nube oscura surgió en la vida de mis abuelos: mi abuela tenía cáncer de mama. la enfermedad había aparecido hacia diez años.

Como siempre, el abuelo estaba con ella a cada momento. El la tranquilizaba en el cuarto amarillo de ellos, que él había pintado de ese color para que ella estuviera siempre rodeada de la luz del sol, mismo cuando ella no tenía fuerzas para salir.

El cáncer ahora estaba de nuevo atacando su cuerpo. Con la ayuda de un bastón y la mano firme de mi abuelo, ellos iban a la iglesia todas las mañanas.

Y mi abuela fue quedando cada vez más flaca, hasta que, finalmente, ella no pudo salir más de casa.

Por algún tiempo, mi abuelo resolvió ir a la iglesia solito, rezando a Dios para cuidar de su esposa.

Entonces, lo que todos temíamos sucedió. La abuela partió. "Ntocyta" fue grabada en amarillo en las cintas de color rosa de los buques de flores del funeral de la abuela.

Cuando los amigos comenzaron a irse, mis tías, tíos, primos y otras personas de la familia se juntaron y quedaron alrededor de la abuela por ultima vez

Mi abuelo se quedo junto al cajón de la abuela, y en un suspiro bien profundo, comenzó a cantar para ella. A través de sus lágrimas y pesar, la música surgió como una canción que venía muy de adentro de su ser.

Me sentía muy triste, nunca voy a olvidar aquel momento. Porque yo sabia que sin todavía entender completamente la profundidad de aquel amor, yo había tenido el privilegio de testimoniar la belleza sin igual que aquello representaba.

Apuesto que a esta altura usted se estará preguntando:

"Pero que significa NTOCYTA?".

Nunca Te Olvides Cuanto Yo Te Amo = "NTOCYTA"

Desconozco su autor

Enviado por Graciela E. Prepelitchi

 

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jueves, marzo 09, 2006

Pantalones Mojados

El niño de 8 años entró en el salón de clase para hacer su examen final. El se encontraba muy nervioso acerca de tal examen, su angustia creció tanto que sin poderse controlar se orinó en sus pantalones. Miró hacia abajo y vio como gotas caían suavemente al piso.

Para su sorpresa cuando levanta su vista y ve a su profesora nota que ella lo llama a su escritorio. Cómo podría moverse sin dejar al descubierto su situación? La profesora al notar que el niño esta como paralizado y no va hacia ella, lentamente se viene al pupitre del niño. Oh no!!, piensa él. Qué hacer? Ahora será avergonzado y sus compañeros se reirán de él.

En ese momento una niña compañera de clase viene hacia él con una pecera y al pasar frente a él se tropieza y derrama el agua de la pecera sobre la ropa de él, mojándole totalmente….La Maestra apresuradamente toma al niño y lo lleva al baño para ayudarlo a cercarse su ropa, mientras el internamente decía: Gracias Dios,, Gracias Dios. Si hay un Dios en el cielo. Que gran regalo me diste.

Para ocultar aún mas lo que vivió le grito a la niña.. "NO sabes donde caminas?..Idiota"

En el tiempo de receso ningún compañerito se quiso acercar a esta niña y ella estaba sola. Todos la miraban con menosprecio por haber mojado al compañero. Cuando terminó la clase, la niña iba caminando solita hacia su casa, ya que ninguno quiso estar con ella y el niño se acercó y le pregunto: Realmente te tropezaste? Fue un accidente? Y ella lo miró y le dijo.

No, yo vi lo que te paso, vi que te orinaste y la profesora venia a ti, por eso corrí y tome la pecera para hacer que me tropezaba... porque no quería que fueras avergonzado. Ahora el niño estaba más paralizado de lo que se sintió en clase.



Enviado por Graciela E. Prepelitchi

 

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