martes, febrero 28, 2006

RECONCILIACIÓN

Cuando un hombre cuyo matrimonio funcionaba bastante mal acudió a él en busca de consejo, el Maestro le dijo: "Tienes que aprender a escuchar a tu mujer".

El hombre se tomó a pecho este consejo y regresó al cabo de un mes para decirle al Maestro que había aprendido a escuchar cada una de las palabras que decía su mujer.

Y el Maestro, sonriendo, le dijo: "Ahora vuelve a casa y escucha cada una de las palabras que ella no dice".


Anthony de Mello

 

Bookmark and Share

 

 

miércoles, febrero 15, 2006

Abrazar la vida

Hay que abrazar la vida a cada instante. No pierdan el tiempo lamentándose por el pasado, el pasado ya acabó.

Hay que perdonar el pasado y a la gente que nos hizo daño.

No pasarse la vida acusando y lamentándose. Odio a la gente que vive quejándose por lo que hicieron los padres.

¿Saben lo que hicieron los padres? Lo mejor que podían hacer, lo único que sabían y podían hacer. Nadie se propone hacer daño a su hijo adrede, a menos que sea un sicótico.

¿Puedes perdonar? ¿Puedes olvidar? ¿Eres capaz de comprenderlos? ¿Eres capaz de abrazarlos? Abrázate a tí mismo. Comprende una vez más que eres un ser especial, único y maravilloso. ¡Que en todo el mundo hay uno solo como tú!

Abrázate querido amigo... Claro que estas tensionado, que a veces cometes tonterías, que te olvidas de que eres un ser humano, pero lo más importante de ti es que pese a todo, tienes la capacidad de crecer... Sólo estas comenzando.

Autor:

Leo Buscaglia

 

Bookmark and Share

 

 

domingo, febrero 12, 2006

DIEZ CLAVES PARA CONSTRUIR LA PAZ

1. Mira a todos con respeto y benevolencia.

2. No hables mal de nadie, no condenes a ninguna persona, a ningún grupo, a ningún pueblo, a ninguna institución.

3. Perdona las injurias presentes y pasadas, líbrate de las garras del odio, guarda la libertad de tu corazón para amar, para convivir, para comenzar una vida nueva cada día.

4. Desea simplemente la paz de todos, la colaboración, la convivencia, el gozo de la fraternidad y del servicio.

5. Simplifica los problemas en vez de agrandarlos; no acumules las sombras, busca en todo los resquicios de luz y los caminos de esperanza.

6. Ten el valor de negarte a colaborar con cualquier proyecto violento, apártate de los que enseñan y practican el odio, la venganza, el amedrentamiento y la violencia.

7. Crea en torno a ti sentimientos y actitudes de paz, de concordia, de convivencia, de misericorida y de consuelo.

8. Apoya a los que trabajan sinceramente por la paz, en la verdad, en la libertad y en la justicia.

9. Dedica algún tiempo a trabajar tú también por la paz, con serenidad, esperanza y generosidad.

10. Pide a Dios que te dé el espíritu de sabiduría, de bondad, de fortaleza y de generosidad, para ser instrumento de Su bondad y de Su amor en un mundo renovado donde todos podamos vivir en la verdad, el amor, la libertad y la fraternidad. Amén.


Monseñor Fernando Aguilar, arzobispo de Pamplona


Enviado por Agustín Pimentel [apim1960@yahoo.es]

 

Bookmark and Share

 

 

jueves, febrero 09, 2006

Buena o mala suerte?

A pesar de ser un campesino muy pobre, tenía un caballo extraordinario, tan fino que el señor del castillo quería comprárselo, pero el viejo labriego se rehusaba a vendérselo.

-Para mí, este caballo no es solamente un animal, es un amigo. ¿Cómo puedo vender yo a un amigo?

Una mañana el labrador entró al establo y no encontró a su caballo. Al enterarse, los vecinos le dijeron:

- Te lo advertimos. Debiste haber vendido el caballo, te negaste y ahora te lo robaron. !Qué mala suerte tienes!

El viejo hombre les respondía:

- ¿Mala, o más bien buena suerte?

Todos se burlaban de él.

Dos semanas después, el caballo regresó seguido de una manada de potros salvajes. Su corcel había escapado detrás de una hermosa yegua y retornaba ahora con la manada entera siguiéndolos.

- ¡Qué suerte! -exclamaron los vecinos.

El viejo hombre inició entonces con su hijo la tarea de domar los caballos. Una semana más tarde, el muchacho se rompió una pierna entrenando a los potros.

- ¡Qué infortunio! ¿Quién lo va a relevar, si no tiene cómo contratar a un reemplazo? -comentaron
los vecinos.

El anciano les contestó:

- ¿Mala, o buena suerte?

Pasaron unas semanas, cuando de repente el ejército real llegó al pueblo y enlistó a los jóvenes en sus filas.
Todos fueron enrolados excepto el hijo del viejo, quien no les interesó, porque tenía una pierna fracturada.

- ¡Qué suerte tienes! -le dijeron los vecinos llorando-. A nuestros hijos se los llevaron a la guerra y probablemente morirán, mientras tu hijo permanecerá contigo.

Conmovido, el viejo hombre replicó:

- Buena o mala suerte, ¿quién sabe?


Desconozco el autor

Enviado por: Marcela Silva Noriega [marcelasilva@supercabletv.net.co]

 

Bookmark and Share

 

 

miércoles, febrero 01, 2006

No raciones el Amor ...

.
Nos sentimos mal cuando una prolongada sequía exige racionar el agua.
Hay un racionamiento peor... racionar el Amor.

Se hace el mal cuando se deja de hacer el bien: el amor que no se da, el diálogo que se evita, las caricias que se niegan, el no brindado, los bienes no compartidos.

No raciones el cariño, no seas avaro con el afecto. El amor es un tesoro que crece cuando se ofrece.

Una feliz paradoja: más amor tienes cuanto más amor brindas, siempre recibes más de lo que das.

Es lógico que se ahorre agua cuando escasea, pero es absurdo que amemos a cuentagotas cuando la capacidad es ilimitada.

Una misión te reclama y espera lo mejor de ti.
Calmar la sed de ternura y comprensión de tantos desconocidos que pueden ser tus amigos.

Anímate a compartir y no seas de aquellos que se mueren sin estrenar tantos talentos recibidos.

Se generoso en el perdón, dadivoso en el afecto, desinteresado en el servicio.

No es pecado despilfarrar el amor, lo malo es racionarlo.

(Desconozco el autor)

 

Bookmark and Share

 

 

  • Patrocinan: [1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [11]

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    eXTReMe Tracker

     

     

     

     

     

     

    L7