lunes, enero 16, 2006

No juzgues

Un hombre está poniendo flores en la tumba de un pariente, cuando ve a un chino poniendo un plato de arroz en la tumba vecina.

El hombre se dirige al chino y le pregunta:

-"Disculpe, señor, pero ¿cree usted que de verdad el difunto vendrá a comer el arroz?

-"Sí", responde el chino, "cuando el suyo venga a oler sus flores."

Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas son diferentes, actúan diferente y piensan de manera diferente. No juzgues, solamente comprende.


Enviado por Agustín Pimentel [mailto:apim1960@yahoo.es]

 

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LA HISTORIA DE UN IDIOTA

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el idiota de la aldea, un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas limosnas. Diariamente ellos llamaban al idiota al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas, una grande de 400 reales y otra pequeña, de 2000 reales. Él siempre escogía la mayor y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.

"Lo sé, respondió, no soy tan bobo. Ésta vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el juego se acaba y ya no voy a ganar más monedas..."

juliomunoz@speedy.com.ar

 

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TRIUNFADORES

Esta historia ocurrió hace algunos años, en las olimpíadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas "Olimpíadas especiales".

Nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros llanos.

A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de sí, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, se cayó, rodó y comenzó a llorar...

Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron... ¡Todos! Una de las chicas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: "listo, ahora vas a ganar". Y todos, los nueve competidores, entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada.

El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy.

¿Por qué?, porque en el fondo, lo que importa en la vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo.

Porque el verdadero sentido de la vida es que TODOS JUNTOS GANEMOS, no cada uno de nosotros en forma individual.

Ser capaces de disminuir el paso o cambiar el rumbo, para ayudar a alguien que en cierto momento de su vida tropezó y que necesita de ayuda para continuar. Disminuir el paso, cambiar de rumbo y, sobre todo, que esto no sea un proyecto individual, sino colectivo: entre todos ¡podemos!.


Enviado por juliomunoz@speedy.com.ar

 

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Para alcanzar la iluminación



Un joven se presentó ante el Maestro y le preguntó:

- ¿Cuánto tiempo crees probable que puede llevarme el alcanzar la iluminación?

- Diez años. -le respondió el Maestro.

El joven quedó impresionado.

- ¿Tanto? -preguntó sin dar crédito a sus oídos.

Y el Maestro le dijo:

- No, me he equivocado. Te llevará veinte años.

- ¿Por qué el doble? -preguntó el joven.

- Bien pensado, -dijo el Maestro-, en tu caso probablemente sean treinta años.


¿Cuál sería la lección de este breve relato?


Anthony de Mello nos dice: "Algunas personas nunca aprenderán nada, porque lo quieren comprender todo demasiado pronto. Después de todo, la sabiduría no es una estación a la que se llega, sino una manera de viajar. Si viajas demasiado a prisa, no ves el paisaje. Saber exactamente adonde va uno puede ser la mejor manera de extraviarse. No todos los que pierden el tiempo se extravían, y muy probablemente los que van de prisa sí se pierden."


Enviado por Agustín Pimentel [apim1960@yahoo.es]

 

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Tercera Edad?

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Tercera Edad?

Un dia mi espejo me contó...
Usted está en la tercera edad!!!
Me di un susto...
Me miré de nuevo...
Percibi entonces...
Que por la apariencia externa...
No estaba igual.
Dura realidad!!...
Quedé pensando...
¿Cuándo entré en la tercera edad?...
No me acordaba...
Entré tan despacito...
Que no lo percebí...
¿Cuándo habría sido?...
¿Cabellos blancos?...
El grisado comenzó pronto...
Tenía unos 45...
En esa época no me dio miedo...
Mas ¿cuándo habrá sido?
¿Cómo puedo haberme olvidado?...
¿Las arrugas?...
Mi gordo rostro siempre las escondió.
Todavía hay pocas...
¿La apariencia cansada?...
Esta es de hoy...
No definí la fecha...
Pero un día...
Sin que me diera cuenta...
Entré en la tercera edad...
¿Qué es tercera edad?...
Apenas un convencionalismo.
Definido por la edad... 55. 60...70
No sé...
Sé que por mi mente...
Aún soy adolescente...
Ahora, ya...
Hasta más que antes..
Volví a encontrar impulsos...
Me siento aún muy joven.
Y todavía, en esta mi andanza...
Por los caminos de la vida.
Yo creo artes...
Mi mente inventa travesuras...
Las más bellas aventuras...
Me he vuelto niño otra vez...
Aquel infante quieto.
Callado y tímido de otrora...
Que a la hora de jugar...
Inventaba cosas al instante...
Que a mi madre enloquecían...
Así era yo...
¿Será un início de caducidad?...
Porque aún me siento así!!!

(Autor desconocido)

 

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LA PACIENCIA

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Espera y sosiego en las cosas que se desean.

Paciencia es aprender a esperar cuando realmente no quieres.

Es descubrir algo que te gusta hacer mientras estas aguardando, y disfrutar tanto de lo que estás haciendo que te olvidas que estás haciendo tiempo.

Paciencia es dedicar tiempo a diario a soñar tus propios sueños y desarrollar la confianza en ti mismo para convertir tus deseos en realidad.

Paciencia es ser complaciente contigo mismo y tener la fe necesaria para aferrarte a tus anhelos, aún cuando pasan los días sin poder ver de qué manera se harán realidad.

Paciencia es amar a los demás aún cuando te decepcionen y no los comprendas.

Es renunciar y aceptarlos tal y como son y perdonarlos por lo que hayan hecho

Paciencia es amarte a ti mismo y darte tiempo para crecer; es hacer cosas que te mantengan sano y feliz y es saber que mereces lo mejor de la vida y que estás dispuesto a conseguirlo, sin importar cuánto tiempo sea necesario.

Paciencia es estar dispuesto a enfrentarte a los desafíos que te ofrezca la vida, sabiendo que la vida también te ha dado la fuerza y el valor para resistir y encarar cada reto.

Paciencia es la capacidad de continuar amando y riendo sin importar las circunstancias, porque reconoces que, con el tiempo, esas situaciones cambiarán y que el amor y la risa dan un profundo significado a la vida y te brindan la determinación de continuar teniendo paciencia.

Paciencia, tú la tienes, úsala



Autor: Desconocido





Graciela E. Prepelitchi

 

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LA IMPORTANCIA DE REPETIR LO MISMO

Paulo Coehlo Paulo Coehlo

Una acción es un pensamiento que se manifiesta. Un pequeño gesto nos denuncia,de modo que tenemos que perfeccionar todo, pensar en los detalles,aprender la técnica de tal manera que se vuelva intuitiva. La intuición no tiene nada que ver con la rutina, sino con un estado espiritual que está más allá de la técnica.

Así, tras mucho practicar, ya no tenemos que pensar en todos los movimientos necesarios, pues éstos pasan a formar parte de nuestra propia existencia. Pero para eso,hay que entrenar, repetir.

Y por si no fuera suficiente, hay que repetir y entrenar.

Observa a un buen herrero trabajando el acero. Para un observador profano en la materia, está repitiendo los mismos martillazos.

Pero quien conoce la importancia de la práctica, sabe que cada vez que levanta el martillo y lo hace descender, la intensidad del golpe es diferente.

La mano repite el mismo gesto, pero a medida que se acerca al hierro, sabe si debe golpearlo con más dureza o más suavidad.

Observa el molino. Para quien ve sus aspas por primera vez, parecen girar con la misma velocidad, repitiendo siempre el mismo mismo movimiento. Pero quien conoce los molinos sabe que están condicionados por el viento, y cambian de dirección siempre que es necesario.

La mano del herrero fue educada tras haber repetido millares de veces el gesto de martillar. Las aspas del molino son capaces de moverse con velocidad después de que el viento haya soplado mucho, y haya hecho así que se pulan sus engranajes.

El arquero permite que muchas flechas pasen lejos de su o b j e t i vo, porque sabe que sólo aprenderá la importancia del arco, de la postura, de la cuerda y del blanco tras haber repetido sus gestos miles de veces, sin miedo a errar.

Hasta que por fin llega el momento en que ya no hace falta pensar en lo que se está haciendo.

A partir de ese momento, el arquero se convierte en su arco, su flecha y su blanco.

CÓMO OBSERVAR EL VUELO DE LA FLECHA

La flecha es la intención que se proyecta en el espacio. Una vez que ha sido disparada, ya no hay nada que el arquero pueda hacer, aparte de acompañar su recorrido en dirección al blanco. A partir de ese momento, la tensión necesaria para el tiro ya no tiene razón de ser.

Por lo tanto, el arquero mantiene los ojos fijos en el vuelo de la flecha, pero su corazón reposa, y él sonríe.

En este momento, si ha entrenado lo suficiente, si ha conseguido desarrollar su instinto, si ha mantenido la elegancia y la concentración durante todo el proceso del disparo, sentirá la presencia del universo y verá que su acción fue justa y merecida.

La técnica hace que las dos manos estén dispuestas, que la respiración sea precisa, que los ojos puedan estar fijos en el blanco.

El instinto hace que el momento del disparo sea perfecto.

Quien pase cerca y vea al arquero de brazos abiertos, acompañando la flecha con la mirada, verá que está quieto. Pero los aliados saben que la mente de quien ha hecho el disparo ha cambiado de dimensión, está ahora en contacto con todo el universo: continúa trabajando, aprendiendo todo lo que aquel disparo trajo de positivo, corrigiendo los posibles errores, aceptando sus cualidades, esperando para ver cómo el blanco reacciona al ser alcanzado.

Cuando el arquero estira la cuerda, puede ver el mundo entero dentro de su arco.

Cuando acompaña el vuelo de la flecha, este mundo se le acerca, lo acaricia, y hace que tenga la sensación perfecta del deber cumplido.

Un guerrero de la luz, después de cumplir con su deber y transformar su intención en gesto,no tiene nada que temer: ha hecho lo que debía. No se ha dejado paralizar por el miedo, y aunque la flecha no haya alcanzado el blanco, tendrá otra oportunidad,pues no ha sido cobarde.



Enviado por Graciela E. Prepelitchi

 

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"El dolor de los demás"

Cuentan los biógrafos de Buda que en cierta ocasión una madre acudió a él llevando en sus brazos a un niño muerto. Era viuda, y ese niño era su único hijo, el cual constituía todo su amor y su atención. La mujer era ya mayor, de modo que nunca podría tener otro hijo. Oyendo sus gritos, la gente pensaba que se había vuelto loca por el dolor, y que por eso pedía lo imposible.

Pero en cambio, Buda pensó que si no podía resucitar al niño, podía al menos mitigar el dolor de aquella madre ayudándole a entender. Por eso le dijo que para curar a su hijo necesitaba unas semillas de mostaza, pero unas semillas muy especiales, unas semillas que se hubieran recogido en una casa en la cual en los tres últimos años no se hubiese pasado algún gran dolor o sufrido la muerte de un familiar. La mujer, al ver crecida así su esperanza, corrió a la ciudad buscando de casa en casa esas milagrosas semillas. Llamó a muchas puertas. En unas había muerto un padre o un hermano; en otras, alguien se había vuelto loco; en las de más allá había un viejo paralítico o un muchacho enfermo. Llegó la noche y la pobre mujer volvió con las manos vacías, pero con paz en el corazón. Había descubierto que el dolor era algo que compartía con todos los humanos.

No se trata de que, ante la desgracia, recurramos al viejo dicho de "mal de muchos consuelo de tontos", sino de aceptar con sencillez que el hombre, todo hombre, sea cual sea su situación, está como atravesado por el dolor. Se trata de comprender que se puede y se debe ser feliz a pesar de esa presencia constante del dolor, pues es imposible vivir sin él, pues es una herencia que hemos recibido todos los hombres sin excepción.

Lo que esta anécdota nos enseña es que peor que el dolor mismo es el engaño de pensar que somos nosotros los únicos que sufrimos, o los que más sufrimos. Lo peor es que el dolor nos convierta en personas egoístas, en personas que sólo tienen ojos para mirar hacia los propios sufrimientos. Percibir con más hondura el dolor de los demás nos permite medir y situar mejor el nuestro.

No es fácil dar respuesta al misterio del dolor. Es verdad que hay algunas explicaciones que nos hacen vislumbrar su sentido, aunque siempre se nos antojan insuficientes ante la tragedia del mal en el mundo, ante el sufrimiento de los inocentes o el triunfo –al menos aparente– de quienes hacen el mal. Es un tema de reflexión de suma importancia, un enigma en el que a mi modo de ver sólo desde una perspectiva cristiana se avanza realmente hacia la entraña del problema, pero ha de ser ésta una reflexión que no nos distraiga de la batalla diaria por percibir y enjugar el dolor de los demás, por disminuirlo, por tratar de hacer de él algo que nos enseñe, que nos haga más fuertes, que no nos destruya.

Me refiero a la batalla contra la desesperanza, contra ese estado anímico que lacera el alma de tantas personas que no encuentran sentido a lo que sucede en sus vidas, que les hace arrastrar los pies del alma, caminar por la vida con el fatalismo sobrecogedor con que un pez recorre los bordes de su pecera. El dolor propio es quizá la mejor advertencia para reparar en el dolor de los demás, manifestarles nuestro afecto y nuestra cercanía, y hacer así más humano el mundo en que vivimos.

(Alfonso Aguiló)

 

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Cuarenta y cuatro LEYES

1.. Escoge un camino espiritual y ten como primera meta la PAZ
ESPIRITUAL
2.. Cultiva tu relación con DIOS.
3.. Reconoce tu INOCENCIA original
4.. PERDONA y OLVIDA
5.. Reconoce que la MADUREZ es espiritual no física
6.. Reconoce que solo existe un MUNDO, el de DIOS
7.. Reconoce que el mundo material es realmente espíritu o
ENERGÍA UNIVERSAL
8.. Pinte en contacto con tus EMOCIONES, de miedo, ira,
tristeza,dejártelas sentir y aprende a manejarlas
9.. Responsabiliza te al 100%, de tu propia FELICIDAD,ÉXITO, y PROSPERIDAD.
10.. Atrevete a soñar con una vida de total felicidad, éxito
y prosperidad, y mantente en esa VISIÓN
11.. Define detalladamente tus SUEÑOS, de felicidad, éxito y
prosperidad
12.. Afirma siempre PROSPERIDAD, en pensamiento, palabra y
obra.
13.. Responsabilizate de tus propias FINANZAS y decídete a
producir mucho dinero
14.. Responsabilizate de la SALUD de tu cuerpo, atendiéndolo
con esmero
15.. Vive inmerso en el AQUÍ y AHORA, el presente contiene
todos los ingredientes para tu felicidad, éxito y prosperidad
16.. Simplifica tu VIDA en todas sus áreas, no asuma
responsabilidades innecesarias
17.. Reconoce que no puedes CAMBIAR a nadie, solo puedes
cambiarte a ti mismo
18.. No te QUEJES, no CRITIQUES, no CONDENES
19.. No esperes nada de nadie, esperalo todo de DIOS
20.. Deja que los demás VIVAN, como quieran
21.. Vive tu como QUIERAS
22.. Vive en INTEGRIDAD, siendote siempre fiel a ti mismo
23.. Reconoce que la PERSONA mas IMPORTANTE en tu vida eres misma
24.. Limpia tu vida instante a instante, no POSPONGAS
25.. Nunca tengas PRISA
26.. Alejate de personas COMPLICADAS y NEGATIVAS
27.. Alejate de LUGARES , grises turbios y negativos
28.. Ordena tu VIDA PERSONAL totalmente.
29.. Mantén todos tus espacios físicos en ORDEN y ARMONÍA
30.. Deja de preocuparte
31.. No te COMPARES con NADIE
32.. Hazte cargo de tu propio TIEMPO
33.. Elimina el ESTRÉS de fabricación casera
34.. Desarrolla la PACIENCIA y la PERSEVERANCIA
35.. Adiestra tus SENTIDOS para el éxito y la prosperidad
36.. En tus transacciones de negocios se MANSO como paloma, y
ASTUTO como serpiente
37.. Descubre tu PROPÓSITO, MISIÓN y FUNCIÓN en la vida
38.. Desarrolla tu TALENTO principal
39.. Sirve en tu mundo con ENTUSIASMO y ALEGRÍA
40.. Comparte tu RIQUEZA espiritual y material
41.. Vive AGRADECIDO
42.. Aprende a ESCUCHAR a los demás
43.. Aprende a escuchar lo que te dice tu CORAZÓN y hazlo.
44.. No hagas CASO al que dirán.



Desconozco la Autoría

Enviado por Lic. Graciela E. Prepelitchi [gra.prepelitchi@fibertel.com.ar]

 

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El mayor tesoro

Luego de varios meses de padecer una grave y penosa enfermedad, un granjero supo que la muerte no tardaría en llegar.

Entonces llamó a sus dos hijos y les dijo: - Muchachos sé que moriré dentro de poco, y quiero contarles un importante secreto.

- ¿Qué es papá? - preguntaron los hijos casi en coro, llenos de tristeza, pero también de curiosidad.

- En los viñedos que rodean esta casa hay escondido un tesoro. Si no se separan de la tierra y saben buscar en ella, lo encontrarán.

Una vez muerto el granjero, los muchachos se dedicaron a remover los sembrados armados de palas, azadones y rastrillos, en busca del tesoro.

No encontraron nada, pero el trabajo que hicieron al remover la tierra hizo que las viñas dieran una cosecha de uvas como jamás se había visto.

El tesoro del que les hablaba su padre no era un cofre con riquezas oculto en la tierra, era la tierra misma, trabajada con dedicación. Una de las mejores formas de conocer el valor de algo es obtenerlo por medio del trabajo.

Si las cosas que necesitamos para vivir nos llegan sin esfuerzo nunca sabremos realmente cuanto cuestan y podríamos llegar a pensar que todo en la vida es cuestión de suerte.

La suerte realmente no existe - todo es fruto de revolver la tierra.

Así que en vez de decir que no hay riqueza, es mejor revolver lo que hay alrededor y se encontrará la mayor de las riquezas.


Lic. Graciela E. Prepelitchi
gprepe@fibertel.com.ar

 

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Los anteojos de Dios

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El cuento trata de un difunto. Anima bendita camino del cielo donde esperaba encontrarse con Tata Dios para el juicio sin trampas y la verdad desnuda. Y no era para menos, porque en la conciencia a más de llevar muchas cosas negras, tenía muy pocas positivas que hacer valer. Buscaba ansiosamente aquellos recuerdos de buenas acciones que había hecho en sus largos años de usurero.

Había encontrado en los bolsillos del alma unos pocos recibos "Que Dios se lo pague", medio arrugados y amarillentos por lo viejo. Fuera de eso, bien poco más. Pertenecía a los ladrones de levita y galera, de quienes comentó un poeta: "No dijo malas palabras, ni realizó cosas buenas".

Parece que en el cielo las primeras se perdonan y las segundas se exigen. Todo esto ahora lo veía clarito. Pero ya era tarde. La cercanía del juicio de Tata Dios lo tenía a muy mal traer.

Se acercó despacito a la entrada principal, y se extrañó mucho al ver que allí no había que hacer fila. O bien no había demasiados clientes o quizá los trámites se realizaban sin complicaciones. Quedó realmente desconcertado cuando se percató no sólo de que no se hacía fila sino que las puertas estaban abiertas de par en par, y además no había nadie para vigilarlas. Golpeó las manos y gritó el Ave María Purísima. Pero nadie le respondió. Miró hacia adentro, y quedó maravillado de la cantidad de cosas lindas que se distinguían. Pero no vio a ninguno. Ni ángel, ni santo, ni nada que se le pareciera. Se animó un poco más y la curiosidad lo llevó a cruzar el umbral de las puertas celestiales. Y nada. Se encontró perfectamente dentro del paraíso sin que nadie se lo impidiera.

-¡Caramba ’se dijo’· parece que aquí deben ser todos gente muy honrada! ¡Mira que dejar todo abierto y sin guardia que vigile!

Poco a poco fue perdiendo el miedo, y fascinado por lo que veía se fue adentrando por los patios de la Gloria. Realmente una preciosura. Era para pasarse allí una eternidad mirando, porque a cada momento uno descubría realidades asombrosas y bellas.

De patio en patio, de jardín en jardín y de sala en sala se fue internando en las mansiones celestiales, hasta que desembocó en lo que tendría que ser la oficina de Tata Dios. Por supuesto, estaba abierta también ella de par en par. Titubeó un poquito antes de entrar. Pero en el cielo todo termina por inspirar confianza. Así que penetró en la sala ocupada en su centro por el escritorio de Tata Dios. Y sobre el escritorio estaban sus anteojos. Nuestro amigo no pudo resistir la tentación ’· santa tentación al fin ’· de echar una miradita hacia la tierra con los anteojos de Tata Dios. Y fue ponérselos y caer en éxtasis. ¡Que maravilla! Se veía todo clarito y patente. Con esos anteojos se lograba ver la realidad profunda de todo y de todos sin la menor dificultad. Pudo mirar profundo de las intenciones de los políticos, las auténticas razones de los economistas, las tentaciones de los hombres de Iglesia, los sufrimientos de las dos terceras partes de la humanidad.

Entonces se le ocurrió una idea. Trataría de ubicar a su socio de la financiera para observarlo desde esta situación privilegiada. No le resulto difícil conseguirlo. Pero lo agarró en un mal momento. En ese preciso instante su colega esta estafando a una pobre mujer viuda mediante un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria por sécula seculorum. (En el cielo todavía se entiende latín). Y al ver con meridiana claridad la cochinada que su socio estaba por realizar, le subió al corazón un profundo deseo de justicia.

Nunca le había pasado en la tierra. Pero, claro, ahora estaba en el cielo. Fue tan ardiente este deseo de hacer justicia, que sin pensar en otra cosa, buscó a tientas debajo de la mesa el banquito de Tata Dios, y revoleándolo por sobre su cabeza lo lanzó a la tierra con una tremenda puntería. Con semejante teleobjetivo el tiro fue certero. El banquito le pegó un formidable golpe a su socio, tumbándolo allí mismo.

En ese momento se sintió en el cielo una gran algarabía. Era Tata Dios que retornaba con sus angelitos, sus santas vírgenes, confesores y mártires, luego de un día de picnic realizado en los collados eternos. La alegría de todos se expresaba hasta por los poros del alma, haciendo una batahola celestial. Nuestro amigo se sobresalto. Como era pura alma, el alma no se le fue a los pies, sino que se trató de esconder detrás del armario de las indulgencias. Pero ustedes comprenderán que la cosa no le sirvió de nada. Porque a los ojos de Dios todo está patente. Así que fue no más entrar y llamarlo a su presencia. Pero Dios no estaba irritado. Gozaba de muy buen humor, como siempre. Simplemente le preguntó qué estaba haciendo.

La pobre alma trató de explicar balbuceando que había entrado a la gloria, porque estando la puerta abierta nadie la había respondido y él quería pedir permiso, pero no sabía a quién.

-No, no ’le dijo Tata Dios’· no te pregunto eso. Todo está muy bien. Lo que te pregunto es lo que hiciste con mi banquito donde apoyo los pies.

Reconfortado por la misericordiosa manera de ser de Tata Dios, el pobre tipo se animó y le contó que había entrado en su despacho, había visto el escritorio y encima los anteojos, y que no había resistido la tentación de colocárselos para echarle una miradita al mundo. Que le pedía perdón por el atrevimiento.

-No, no ’volvió a decirle Tata Dios’· Todo eso está muy bien. No hay nada que perdonar. Mi deseo profundo es que todos los hombres fueran capaces de mirar el mundo como yo lo veo. En eso no hay pecado. Pero hiciste algo más. ¿Qué pasó con mi banquito donde apoyo los pies?

Ahora sí el ánima bendita se encontró animada del todo. Le contó a Tata Dios en forma apasionada que había estado observando a su socio justamente cuando cometía una tremenda injusticia y que le había subido al alma un gran deseo de justicia, y que sin pensar en nada había manoteado el banquito y se lo había arrojado por el lomo.

-¡Ah, no! ’volvió a decirle Tata Dios’. Ahí te equivocaste. No te diste cuenta de que si bien te habías puesto mis anteojos, te faltaba tener mi corazón. Imagínate que si yo cada vez que veo una injusticia en la tierra me decidiera a tirarles un banquito, no alcanzarían los carpinteros de todo el universo para abastecerme de proyectiles. No mi hijo. No. Hay que tener mucho cuidado con ponerse mis anteojos, si no se está bien seguro de tener también mi corazón.

Y el hombre se despertó todo transpirado, observando por la ventana entreabierta que el sol ya había salido y que afuera cantaban los pajaritos.

Hay historias que parecen sueños. Y sueños que podrían cambiar la historia.


Enviado por Lic. Graciela E. Prepelitchi
gprepe@fibertel.com.ar

 

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La Historia del carpintero

Había una vez un viejo carpintero que, cansado ya de tanto trabajar, estaba listo para acogerse al retiro y dedicarle tiempo a su familia. Así se lo comunicó a su jefe, y aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia; de alguna forma sobrevivirían. Al contratista le entristeció mucho la noticia de que su mejor carpintero se retiraría y le pidió por favor que si le podía construir una casa más antes de retirarse. El carpintero aceptó la proposición del jefe y empezó la construcción de su última casa, pero, a medida que pasaba el tiempo, se dio cuenta de que su corazón no estaba de lleno en el trabajo.

Arrepentido de haberle dicho que sí a su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que siempre ponía cuando construía una casa y la construyó con materiales de calidad inferior. Esa era, según él, una manera muy desafortunada de terminar una excelente carrera, a la cual le había dedicado la mayor parte de su vida. Cuando el carpintero terminó su trabajo el contratista vino a inspeccionar la casa. Al terminar la inspección le dio la llave de la casa al carpintero y le dijo: "Esta es tu casa, mi regalo para tí y tu familia por tanto años de buen servicio".

El carpintero sintió que el mundo se le iba... Grande fue la vergüenza que sintió al recibir la llave de la casa, su casa. Si tan solo él hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente.

Así también pasa con nosotros. A diario construimos relaciones en nuestras vidas, y en muchas ocasiones ponemos el menor esfuerzo posible para hacer que esa relación progrese. Entonces, con el tiempo es que nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de esa relación. Si lo pudiésemos hacer de nuevo, lo haríamos totalmente diferente. Pero no podemos regresar.

Tú eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, pones una puerta, o eriges una pared. Alguien una vez dijo: "La vida es un proyecto que haces tú mismo. Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana".

 

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Para alcanzar la iluminación

Un joven se presentó ante el Maestro y le preguntó:

- ¿Cuánto tiempo crees probable que puede llevarme el alcanzar la iluminación?

- Diez años. -le respondió el Maestro.

El joven quedó impresionado.

- ¿Tanto? -preguntó sin dar crédito a sus oídos.

Y el Maestro le dijo:

- No, me he equivocado. Te llevará veinte años.

- ¿Por qué el doble? -preguntó el joven.

- Bien pensado, -dijo el Maestro-, en tu caso probablemente sean treinta años.


¿Cuál sería la lección de este breve relato?

Anthony de Mello nos dice: "Algunas personas nunca aprenderán nada, porque lo quieren comprender todo demasiado pronto. Después de todo, la sabiduría no es una estación a la que se llega, sino una manera de viajar. Si viajas demasiado a prisa, no ves el paisaje. Saber exactamente adonde va uno puede ser la mejor manera de extraviarse. No todos los que pierden el tiempo se extravían, y muy probablemente los que van de prisa sí se pierden."

Enviado por: Agustín Pimentel [mailto:apim1960@yahoo.es]

 

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Vivir o sobrevivir

Un dicho popular dice" La vida dura tres días y dos ya han pasado". El tiempo pasa tan deprisa a nuestro alrededor que tan solo nos damos oportunidad de "sobrevivir", somos esclavos de la rutina y pasamos cada uno de nuestros días sumergidos en un mar de problemas y de situaciones triviales que pocos momentos libres nos dejan.

He dedicado algunos instantes a recordar cuándo fue la última vez que estando en alguna reunión o simplemente platicando con alguien haya escuchado algún comentario que dijera algo tan simple, como, "ayer vi un hermoso atardecer", o bien, "vi a un grupo de aves volar hacia el sur", y aun no puedo recordarlo; píenselo bien y estoy seguro que estará de acuerdo conmigo en que este tipo de comentarios ya no se escuchan fácilmente.

Alguno pensará en estos momentos que esos son comentarios superficiales y de gente que no tiene nada sobre que hablar, que mucho mejor sería discutir de temas de actualidad como lo son las crisis económicas en el mundo o la falta de valores que vive la sociedad. Si bien es cierto que estos son temas de interés para todos ya que los vivimos 24 horas al DIA, todos los días, también es cierto que en el mundo existen muchas cosas más que valen la pena apreciar pero que por decisión propia o de la misma sociedad nos hemos abstraído de ellas.

Hemos puesto a las personas en un segundo plano, que nos hemos vuelto frívolos y egoístas, que solo nos importa lo que está en "nuestro" mundo y cualquier situación, persona o cosa que no pertenezca a él, no nos importa.

Nos hemos olvidado que somos las personas las que movemos al mundo y no al revés, hemos olvidado el VIVIR para pasar tan solo a sobrevivir en un mundo regido por el caos y la complejidad. Cuantificamos nuestro tiempo en dinero, no nos importa pasar algunas horas extras en nuestro trabajo para ganar una mejor posición en la empresa y sentir que así podemos ganar el mundo, pero nunca nos percatamos que al hacer eso estamos perdiendo cosas tan grandes como: la infancia de nuestros hijos, la oportunidad de disfrutar a nuestros padres o de visitar algún amigo. Lo más irónico de esto es que estas cosas que alimentan y engrandecen al ser humano son gratis y tan solo nos cuestan un poco de nuestro tiempo.

Al escribir estas palabras me he dado cuenta que es más valioso para mí pasar 30 minutos con mis hijos jugando fútbol, que pasar tres horas intentando terminar ese proyecto que de cualquier forma veré mañana. Me he dado cuenta que me cuesta menos tomar el teléfono y hablarle a mi madre para preguntarle sobre qué tal amaneció hoy, a discutir interminablemente con mis colegas sobre el futuro de la economía. Me he dado cuenta que es más importante para mí escuchar los sueños de mis amigos, que ver las frivolidades que pasan por la televisión. ¡Me he dado cuenta de las cosas que hacen sentirme vivo!

Estoy convencido que nacimos para VIVIR.

Mira a tu alrededor y ante tanta grandeza, responde ¿Piensas seguir sobreviviendo?



Autor Desconocido

 

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martes, enero 10, 2006

CONSEJOS PARA EL MATRIMONIO

Durante la vida matrimonial existen momentos inolvidables, y si nos esforzamos por hacer feliz al ser que hemos elegido como compañero(a) seguro vendrán más momentos hermosos en nuestra relación de esposos.

Los siguientes puntos me parecen buenos consejos que podemos llevar a la práctica.

1.- Tiempo de oro.
Dedícale tiempo al otro pero no confundas la calidad con la cantidad.

2.- Salidas frecuentes.
Sal con tu cónyuge con alguna frecuencia. No te limites a "sacar" a tu mujer de casa, preocúpate de "salir con ella" a algo que le agrade.

3.- Oír y escuchar.
Cuando él-ella te hable, no te limites a oír, deja de trabajar, o deja el periódico a un lado, mírale a los ojos. Él o ella se enterará de que te escucha.

4.-Como novios.
Mantén viva la ilusión del primer día de noviazgo. Conquístale a diario.
Preocúpate de tu arreglo personal.

5.-Buenos recuerdos.
Recuerda con frecuencia los momentos felices compartidos por los dos.

6.- Sueños de enamorados.
Sueña como los enamorados pero ten los pies en tierra como los esposos.

7.- De cara al futuro.
Haz planes de futuro que te ayuden a mejorar el presente.

8.-"No hay otro como tú"
Hazte sentir al otro como necesario en la relación conyugal. Busca su compañía.

9.-La importancia de las celebraciones.
Recuerda las fechas importantes. Si las celebráis juntos, ¡mejor!

10.- "¡Ayúdame!"
Pide a tu cónyuge soluciones prácticas para tus problemas: puede ayudarte mucho y además servirá para uniros.

11.-Siempre alabanzas.
No le critiques ante las amistades, menos aún cuando no esté presente.

12.-"Es una sorpresa"
Sorpréndela con pequeños detalles inesperados: un regalo, una cena especial, una noticia agradable, unas flores, el vestido que le gusta.

13.-"Venía pensando en ti"
Búscale a él o a ella al llegar a casa. Le encantará saber que vienes pensando en él.

14.-Un beso al despedirse
No olvides despedirte antes de salir. Un beso todos los días es una práctica muy recomendable.

15.- Con la verdad por delante.
Sé siempre sincero pero no lo manifiestes de forma desagradable.

16.- "Quiero estar contigo"
Prefiere a tu cónyuge antes que a las amistades, demuéstraselo a menudo.

 

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