viernes, diciembre 30, 2005

Yo quería nacer

Un niño que estaba en el cielo junto con otros niños, transbordó un avión con destino al mundo. Este niño ansioso por nacer, por venir a la tierra y amar a sus padres, un día se encuentra en el mismo vuelo a un niño que sufría mucho, porque no quería nacer. Entonces el niño entusiasmado y ansioso por nacer le pregunta al niño triste:

- ¿Por qué estás tan triste?

El niño triste le responde:

- es que no quiero nacer, porque voy a nacer en una familia pobre, voy a sufrir mucho y voy a padecer hambre y prefiero quedarme aquí en vez de irme a sufrir allá. Y el niño entusiasmado por nacer lo alienta y le dice:

- No te preocupes, yo voy a nacer en una familia con mucho dinero y de buena posición y cuando nazca me voy a hacer tu amigo para ayudarte y le voy a decir a mis papitos que te ayudemos. Pero ya no estés triste, que tus papás ansían tu llegada.

Entonces el niño triste se pone contento con la esperanza que el niño entusiasmado le dio.

Más tarde, el niño entusiasmado se encuentra a un niño de piel negrita llorando y le pregunta:

- ¿Por qué lloras?

Y el niño de piel negrita le contesta:

- Porque mi papá nos va a abandonar a mi mamita y a mí.

- Pero ¿por qué?, Pregunta el niño entusiasmado.

Entonces el niño de piel negrita le contesta:

- Porque mis papitos son de piel blanca y yo voy a nacer negrito. Y cuando mi papi me vea golpeará a mi mamita pensando que le fue infiel por haber nacido negrito y voy a ser muy infeliz.

- No te preocupes, le dice el niño entusiasmado. Mira, yo voy a nacer en una familia de buena posición, mis papitos van a tener mucho dinero, además ellos me van a querer mucho y todo lo que yo les pida me lo darán y lo que les voy a pedir es que los ayudemos a que hagan una investigación y prueba de sangre para que tu papito se de cuenta de que tú eres de él y que tu mamita nunca lo engañó.

Entonces el niño de piel negrita se quedó muy contento al ver que había encontrado solución para que no sufrieran él y su mamita.

Más tarde el niño entusiasmado, andando por el avión, encuentra otro niño decepcionado y cansado de sufrir y llorar. El niño ansioso y entusiasmado le pregunta:

- ¿Qué te sucede, por qué estás tan afligido?

Entonces el tercer niño le responde:

- Es que no quiero nacer.

- Pero, ¿por qué?, pregunta el niño entusiasmado,

Y el niño afligido responde:

- Es que al momento de nacer mi mamita morirá, ya que será muy difícil el parto y escogerán entre la vida de mi mamita y la mía. Ella decidirá por mi vida y morirá y será un gran dolor para mi papito. Y por la desesperación y el gran dolor de su muerte él se suicidará y yo iré a parar a un lugar a donde llevan a los niños desamparados y no voy a poder estar con mis papitos y es por eso que no quiero nacer todavía. Entonces el niño entusiasmado le dice:

- No te preocupes. Mira que cuando yo nazca voy a tener mucho dinero y mis papitos serán tan buenos que les voy a pedir que ayudemos a tu papá para salir adelante y comprenda que Dios se llevó a tu mamita para que no sufriera y te dio a cambio a ti para que no estuviera solito y en ti vea el recuerdo de ella y verás que tu papito saldrá adelante y te va a querer tanto como me van a querer a mi mis papitos.

Entonces el niño afligido ahora esperaba con ansias por su llegada al mundo y por poder tener un amigo tan especial como él.

Cuando llegó la hora de la partida para venir al mundo, "el piloto" encargado de enviar a los niños a su destino, empezó a llamarlos y el primero que fue al mundo fue el niño de piel negrita, entonces el niño entusiasmado le grita antes de nacer:

- No te preocupes que allá nos veremos y recuerda que te quiero.

El segundo en partir a venir al mundo fue el niño que nacería pobre, pero él iba contento porque tenía una esperanza y la promesa del niño entusiasmado y el niño entusiasmado al igual que al otro niño le dijo que allá se verían en la tierra, que no estuviera más triste.

El tercer niño fue el que se le moriría su madre, pero su actitud era positiva ya que el niño entusiasmado iba a ayudar a su papito a reponerse pronto del dolor y al igual que a los demás, el niño entusiasmado le dijo que se verían en la tierra y que serían los mejores amigos del mundo los cuatro.

Después de haber mandado a los tres niños, el piloto cerró las puertas del avión. Entonces el niño entusiasmado gritó:

- ¡Espere señor, falto yo, falto yo! Yo también quiero ir al mundo para decirle a mi papito cuánto lo amo y agradecerle a mi mamita todo el amor que me dará cuando yo nazca y para que vean que soy tan bonito como ellos!..., ¡espere señor... Falto yo!...

Entonces hubo un gran silencio... Y el piloto le respondió:

- Lo siento, pero hoy tus padres decidieron no tenerte.

- Pero es que yo tenía tantas ilusiones de conocer a mis papitos y que vieran lo chiquito que soy, y que soy parte de ellos. Además, quería ayudar a mis amigos, porque no quiero que sufran, es que yo... Quería nacer...

Luego se oyó un suspiro de Dios y se alcanzó a escuchar:

- Cómo a veces pueden terminar con las ilusiones de los hijos, cuando es el regalo más hermoso que les doy para complementar sus vidas.


Autor desconocido

Enviado pro Ana Mari

 

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domingo, diciembre 18, 2005

PARA REFLEXIONAR

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:

"No se, las cosas siempre se han hecho así, aquí..."

¿Te suena conocido?

No pierdas la oportunidad de pasar esta historia a tus amigos, para que, de una o de otra manera, se pregunten a qué paradigma social respondemos y por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra.

______

"Es mas fácil desintegrar un átomo que un pre-concepto"
Albert Einstein.


Enviado por Hector Audisio [elmercader@cgdweb.com.ar]

 

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sábado, diciembre 10, 2005

EL REGALO DE DAR

La anciana campesina caminaba lentamente,
cargando con dificultad un atado de leña
para alimentar una hoguera en la que cocinaba.

Su rancho era un pedazo de techo caído sobre una pared,
formando un espacio triangular dentro de éste.

Un joven juez que en su tiempo libre paseaba por el campo,
se encontró con ella y conmovido por la edad
y las condiciones en las que vivía la humilde mujer,
decidió buscar la manera de ayudarla.

La señora hablaba en forma alegre y determinada,
le contó al juez que comía de lo que crecía en la granja,
que tenía algunas gallinas y una vaca que le producían
lo indispensable.

No había tonos de queja ni de carencia
en la conversación de la anciana, todo lo contrario,
sus palabras estaban plenas de gratitud y esperanza.

Después de haber conversado un buen rato,
el juez le preguntó a la campesina:

-Disculpe señora, ¿hay alguna forma en la que la pueda ayudar?
¿Tal vez ropa, o medicinas?
Si en algo puedo colaborarle solo dígame y
con gusto haré lo que pueda.

La anciana guardó silencio por un momento,
y finalmente respondió:

-Muchas gracias, en realidad no necesito nada para mí,
pero sí para el viejito.

-¿El viejito?-, preguntó el juez.

-Sí -continuó la señora-, está muy enfermo,
está adentro en la casa, ya no se puede ni parar,
tiene muchos dolores,
me toca hacerle todo porque el pobre no puede ni moverse.

-¿Y qué tiene su esposo?- replicó el juez, sorprendido.

-No es mi esposo -respondió la anciana-,
es un viejito que encontré desamparado
y ¿cómo lo iba a dejar solito?
Por eso desde hace como dos años que lo estoy cuidando.

Nadie es tan pobre que no pueda dar,
nadie es tan rico que no necesite recibir.

(Desconozco el autor)


Enviado por: Marcela Silva Noriega [mailto:marcelasilva@supercabletv.net.co]

 

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martes, diciembre 06, 2005

Regalo de Navidad

Si quieres hacer realmente felices a tus hijos en esta Navidad, prepárate para ser su regalo. Envuélvete en el sedoso celofán de la ternura y permite que te ajen con sus manecitas afanosas, que insistentes reclaman el cariño de tu abrazo...

Además de las cosas que tradicionalmente les regalas, colócate tu mismo en el pino fragante y multiesplendente como regalo insospechado, para que asombrados te descubran como su propiedad...

Pon un moño colorido sobre tu corazón y permite que lo desenreden, para que fascinados descubran sus fibras más hondas...

Coloca cascabeles sobre tus mejillas para que conozcan la música de tu alma que muchas veces ignoran...

Pon en oferta tu tiempo, como si la misma eternidad dependiera de la demanda que de él hagan tus hijos...

Sé cada adorno que colocas en tu casa, y permite que te disfruten, en vez de admirarte. Conviértete en su juego más codiciado, para que los acompañes siempre, en el sofisticado videojuego con el que se divierten, en el CD que anhelan les cante al oído y en el muñeco que estrechan contra su tierno corazón...

Sé el asombro y la sorpresa que hagan brillar sus ojos, la ronda infantil que feliz compartas y no sólo observes orgulloso, el festival que recuerden juntos cuando un día ellos sean padres también y la sonrisa que, por haberles brindado, les ayudará a crecer...

Transfórmate en el beso que añoran, en la caricia con la que sueñan, la seguridad en la que confían, porque, lo sabes bien, tu donación es su capacidad futura de dar...

...y quizá cansado y maltrecho de tanto ser envuelto y desenvuelto, usado, apretado y amado, podrás descubrir en el alucinado rostro de su regocijo por tenerte, que el mejor regalo de navidad que recibieron tus hijos...


...Fuiste tú



Rubén Núñez de Cáceres, de su libro: Para aprender la vida

 

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