domingo, abril 30, 2006

Las cuatro esposas

Había una vez.......... un rey que tenia cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa mas que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Solo le daba lo mejor.

También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.

También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenia un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.

La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, apenas él se fijaba en ella.

Un día, el rey enfermo y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo de existencia. Pensó acerca de su vida de lujo: "Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo".

Así que le preguntó a su cuarta esposa: "Te he amado más que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?"

"¡Ni pensarlo!", Contestó la cuarta esposa y se alejo sin decir más palabras. Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo filoso.

El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa: "Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?"

"¡No!", Contestó su tercera esposa. "¡La vida es demasiado buena! ¡Cuándo mueras, pienso volverme a casar!". Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frío.

Entonces preguntó a su segunda esposa: "Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?"

"¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!", contestó la segunda esposa. "Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte". Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey.

Entonces escuchó una voz: "Me iré contigo y te seguiré dondequiera tú vayas". El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Sé veía tan delgaducha, sufría de desnutrición.

Profundamente afectado, el monarca dijo: "¡Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!"

MORALEJA:
En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.

Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.

Nuestra tercera esposa es nuestras posesiones, condición social y riqueza... Cuando muramos, irán a parar a otros.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos... No importa cuanto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.

Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañará dondequiera que vayamos.
¡Así que, cultívala, fortalécela y cuídala ahora!

Con amor:

SIL

 

Bookmark and Share

 

 

viernes, abril 28, 2006

TOCANDO VIDAS

El viejecito ocupaba el menor espacio que podía, no quería ser notado ni quería ser una molestia, su necesidad lo obligaba a esa situación.

Había quienes se sentían importunados por esa mano arrugada que se extendía con una muda petición de que se le depositara algo. Y muchas veces lo único que recibió fue una mirada desdeñosa.

Por tener que esperar a una persona, estacioné mi automóvil cerca de él y así fue como tuve la oportunidad de observar, como un anciano mendigo tocaba la vida de los demás, de manera sutil y discreta.

LLegó junto a él un niño, apretando nerviosamente una pequeña moneda, anticipando la sensación de dar, dándole su única posesión y alejándose juguetonamente.

Pasó un apurado padre, que lo usó de ejemplo de como se ven los robachicos, para intimidar inútilmente a su revoltoso vástago.

Llegó una viejecita, quién no solo le dio una moneda, sino que también le obsequió el calor de una palabras de comprensión y de ánimo, para que se cuidara del frío que sin misericordia se hacia sentir.

Un jubilado, pasó junto a él y en su rostro se leyó el agradecimiento por la familia que tenía y por el magro cheque que cada mes recibía.

Pasó un policía, que se hizo el desentendido, al ver el temor en los ojos de alguien completamente inofensivo, que le recordó a su viejo, prosiguiendo su camino imperturbable.

Pasaron como cincuenta personas y nadie le prestó atención, sumergidas en sus propias necesidades.

Me baje del auto y me dirigí resueltamente a él, me miró con desesperanza, por su mente pasó la eminente expulsión, pensando que yo era el propietario del negocio donde él se refugiaba.

- Señor - le dije en voz alta, por si no oía bien - Hace frío y voy al restaurant, ¿me permite que le invite algo?

Hizo el intento de negarse a aceptar, pero el frío reinante le dio valor para decidirse...

- Un mate por favor...

Cuando cumplí su pedido, recibí el gracias más sincero y conmovedor que he escuchado, me agradecía el haberlo hecho sentir humano, por esa pequeña atención que había tenido con él.

Dejó de sentirse en ese momento, un estorbo, un anciano solitario, un despojo que la sociedad inhumana y fría, esperaba impaciente su desaparición.

De repente fue un recuerdo traído a su estado actual y se sintió con vida, joven y viril, útil y apreciado.

Pero lo que más me impresionó no fue ese cambio, sino la sabiduría de sus ojos.

Porque el sabía que por unas monedas,tocaba las vidas, con su triste ejemplo...

Como se han de imaginar,la persona que esperaba, ya me estaba aguardando impaciente.

No se dio vuelta para ver al anciano, y me di cuenta que esa lección, solo era para mí.

Con Amor:

SIL

 

Bookmark and Share

 

 

domingo, abril 23, 2006

Yo aprendí (autor desconocido)

Yo aprendí
Que no puedo exigir el amor de nadie. Apenas puedo dar buenas razones para que gusten de mí, y tener paciencia para que la vida haga el resto;
Que a pesar de que ciertas cosas puedan ser importantes para mí, hay personas a quienes no interesan, y jamás conseguiré convencerlas;
Que puedo pasar años construyendo una verdad, y destruirla en apenas unos segundos.

Yo aprendí
Que puedo usar mi seducción durante unos quince minutos, pasados los cuales tengo que saber de qué estoy hablando;
Que puedo hacer algo en un minuto y tener que responder por ello el resto de mi vida;
Que así como por más que un pan se corte en rebanadas, este pan continúa teniendo dos caras, lo mismo se aplica para todo lo que cortamos de nuestro camino.

Yo aprendí
Que tardaré mucho en transformarme en la persona que quiero ser, y debo tener paciencia;
Que puedo ultrapasar los límites que yo mismo me coloqué;
Que tengo que escoger entre controlar mi pensamiento o ser controlado por él.

Yo aprendí
Que los héroes son personas que hacen lo que creen que deben hacer en un determinado momento, independientemente del miedo que sientan;
Que perdonar exige mucha práctica;
Que hay mucha gente que me aprecia pero que no consigue expresarlo.

Yo aprendí
Que en los momentos más difíciles, la ayuda vino justamente de aquella persona que yo pensaba que iba a intentar perjudicarme;
Que puedo estar furioso, pues tengo el derecho de irritarme, pero no tengo el derecho a ser cruel;
Que jamás puedo decir a un niño que sus sueños son imposibles. Será una tragedia para el mundo si consigo convencerlo de eso.

Yo aprendí
Que mi mejor amigo me hará daño de vez en cuando, y tengo que acostumbrarme a ello;
Que no es suficiente ser perdonado por los otros; tengo que perdonarme yo primero;
Que no importa cuánto esté sufriendo mi corazón, el mundo no se detendrá por causa de eso.

Yo aprendí
Que las circunstancias de mi infancia son responsables por lo que soy, pero no por los caminos que elegí siendo adulto;
Que en una pelea, tengo que decidir de qué lado estoy, aun cuando no quiera verme envuelto en ella;
Que cuando dos personas discuten no quiere decir que se odien. Y cuando dos personas no discuten no significa que se amen.

Yo aprendí
Que por más que quiera proteger a mis hijos ellos sufrirán y yo también sufriré, pues eso forma parte de la vida;
Que mi existencia puede cambiar para siempre en pocas horas por causa de personas desconocidas;
Que los diplomas en la pared no me hacen ni más respetable ni más sabio.

Yo aprendí
Que la palabra "amor" pierde su sentido cuando es usada sin criterio;
Que ciertas personas se van para siempre pase lo que pase;
Que es difícil trazar una línea entre ser amable, no herir a las personas, y saber luchar por las cosas en las que creo.

Con todo el amor :

SILVANA

 

Bookmark and Share

 

 

sábado, abril 15, 2006

Pensamiento Positivo

.

"Jamás dejes de ser un niño....Nunca dejes de sentir, gustar, ver y extasiarte ante cosas tan grandes como el aire, el vuelo y los sonidos de la luz del sol en tu interior. Si quieres, usa la máscara para proteger al niño del mundo pero, si permites que el niño desaparezca, habrás crecido y ya no estarás vivo".

Richard Bach (Juan Salvador Gaviota):

 

Bookmark and Share

 

 

viernes, abril 14, 2006

Cuatro formas de tolerancia.

Maestro Hsing Yun

La mayor fuerza de la humanidad no consiste en armas de fuego, puños, ni en un poderío militar, sino en la capacidad de tolerancia. Todo tipo de fuerza debe inclinarse delante de quien tolera.



Hay cuatro principios para la tolerancia:

1. No responder a las blasfemias

Cuando somos insultados, provocados o acusados injustamente debemos responder con el silencio. Si respondemos de la misma forma cuando somos víctimas de la blasfemia, nos igualamos con aquellos que nos insultan, rebajando nuestro nivel. Si nos mantenemos en silencio usándolo como arma contra las blasfemias, evocando la conciencia de quien las pronunció, esta fuerza es, naturalmente, mayor.

2. Mantenerse calmo frente a los infortunios

Cuando nos encontramos con personas que nos quieren incomodar derrumbar u oprimir, debemos enfrentarlas con calma, evitando cualquier confrontación. No responder con un puñetazo cuando se recibe uno, ni responder con un puntapié cuando se recibe otro, pues de esta confrontación nadie sale vencedor. Si la intención es buscar venganza de un odio momentáneo, no alcanzará el éxito de grandes hazañas.

3. Compasión frente a la envidia y el odio

Frente a la envidia y el odio de otros no debemos responder igualmente con odio y envidia, sino con corazón abierto y alma compasiva, ofrecer nuestra amistad y mostrarles nuestra intención pacífica, demostrando así, con educación, nuestra superioridad.

4. Gratitud frente a las difamaciones

Si alguien lo insulta y difama, no se enoje con quien lo provocó, sino acuérdese de los beneficios que esa persona le proporcionó en el pasado y sea agradecido por eso. Principalmente, no se olvide de que en el fango más inmundo crece la impecable flor de loto. Cuanto más oscuro es el lugar, mayor es la necesidad de mantener encendida la luz del alma. Por lo tanto, ante las difamaciones, aquellos que nos difaman deben ser influenciados con ética, compasión y misericordia; solamente así la superaremos, con moralidad y tolerancia.

El verdadero vencedor tiene la fuerza de la tolerancia y el coraje de asumirla frente a los insultos, opresiones.



Graciela E. Prepelitchi

 

Bookmark and Share

 

 

Dejarse inmovilizar por el pasado

Muchas personas dicen que no pueden disfrutar del día de hoy a causa de algo que sucedió en el pasado.

Como antes no hicieron algo, o no lo hicieron de cierta manera, no pueden vivir plenamente el ahora.

Como ya no tienen algo que tuvieron, no pueden disfrutar del presente.

Porque en el pasado alguien los hirió, ahora no quieren aceptar el amor.

Como una vez que se comportaron de cierta manera les sucedió algo desagradable, están seguros de que volverá a sucederles si actúan de ese modo.

Porque una vez hicieron algo de lo cual se arrepienten, se consideran para siempre malas personas.

Alguien les hizo una mala pasada en una ocasión, y ahora están seguros de que su vida no es lo que ellos quisieran por culpa de aquella persona.

Porque en el pasado una situación los indignó, ahora se aferran virtuosamente a aquella indignación.
Debido a alguna antigua experiencia en se sintieron maltratados, jamás han querido perdonar ni olvidar.

Lo que muchas veces nos negamos a reconocer es que aferrarnos al pasado, haya sido lo que haya sido y por más terrible que fuera, sólo sirve para hacernos daño. A "ellos" en realidad no les importa, y por lo común, ni siquiera se dan cuenta.

Si nos negamos a vivir plenamente el momento presente, sólo nos hacemos daño a nosotros mismos.

El pasado pasó, pertenece al ayer y no es posible cambiarlo.

Este momento es el único en que podemos vivir.

Hasta cuando nos quejamos del pasado, nuestro recuerdo de él se da en el presente, y en el proceso nos estamos perdiendo la verdadera vivencia de este momento.



Louise Hay


Enviado por: Graciela E. Prepelitchi

 

Bookmark and Share

 

 

[1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

eXTReMe Tracker

 

 

 

 

 

 

L7