domingo, agosto 13, 2006

EL PAGO DEL SABER.



Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad simplemente por el tiempo que toma realizarla.

Un buen ejemplo es el caso del mecánico que fue llamado a arreglar un automóvil descompuesto en la ruta.

Su dueño y voluntarios que se detuvieron a darle una mano para solucionar el problema, no lograron ponerlo en marcha.

Entonces se resolvió llamar al mecánico del pueblo más próximo. Éste vino, probó darle arranque para ver cuál era el problema.

Observó un instante y desenchufó una manguerita que daba al carburador.

La sopló fuerte, volvió a conectarla, dio arranque y .. ¡al instante el motor se puso en marcha!

El dueño del auto quedó muy contento, y le preguntó —¿Le debo algo?

— Son $ 100, señor, dijo el mecánico.

— ¿Me va a cobrar $ 100 por un soplido? ¡Ud. sí que se aprovecha de mi necesidad!

— De ninguna manera señor, replicó el mecánico.

— ¿Y entonces, porqué me cobra $ 100 por un soplido?

— Por el soplido le cobro $ 1. Los otros $ 99 son por saber dónde había que soplar.


Enviado por Mirtuchy [mirtuchy2@hotmail.com]

 

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