LA PRIMERA LECCION PARA OBTENER CARIÑO

Written by pensamientos on January 24th, 2012 in Pensamientos.

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LA PRIMERA LECCION PARA OBTENER CARIÑO

Preguntaron a una madre cuál era el secreto para obtener que sus hijos fueran tan amados por los demás, y ella respondió:

“Mi primera lección es enseñarles a sonreír”.

Y resumía así los consejos que ella da a sus hijos:

Sonríe, sonríe, hasta que notes que tu continua seriedad o tu severidad habitual hayan desaparecido.

Sonríe, hasta que logres que el calor de tu rostro alegre, caliente tu corazón que tiende a ser frío.

Recuerda que tu sonrisa tiene un trabajo que hacer: ganar amigos para ti, y almas para Dios. Puedes ser apóstol con sólo sonreír.

Sonríe a los rostros solitarios.

Sonríe a los rostros enfermos.

Sonríe a los rostros arrugados de los ancianos.

Sonríe a los rostros sucios de los pordioseros.

Deja que en tu familia todos gocen de la belleza y de la inspiración que provienen de tu rostro sonriente.

Cuenta, si tú quieres, el número de sonrisas que la tuya haya despertado en otros durante el día.

Ese número representa cuántas veces tú has fomentado la felicidad, la alegría, el ánimo y la confianza en otros corazones.

La influencia de la sonrisa se extenderá hasta donde tú ni siquiera alcanzas a sospechar.

Tu sonrisa te abre muchas puertas, allana las dificultades y hasta puede obtenerte excepcionales favores.

Puede ser un comienzo de conversión a la Fe.

Puede ganarte un sinnúmero de verdaderos amigos.

Y sonríe también a Dios: aceptando lo que él quiere que te suceda, porque ya sabes que todo redunda en bien de los que aman al Señor.

Sufrir con amor es delicioso, pero sonreír en el sufrimiento es el arte supremo del amor.

Sonreír en el sufrimiento es cubrir con pétalos vistosos y perfumados las espinas de la vida, para que los demás sólo vean lo que agrada, y Dios, que ve en lo profundo, anote lo que nos va a recompensar.

Y así obtendrás que en el último día, Cristo tu Juez, te sonría también satisfecho y te lleve a donde nunca vas a dejar de sonreír.

P. Eliécer Sálesman
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DE TODOS MODOS

Written by pensamientos on January 18th, 2012 in Pensamientos.

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DE TODOS MODOS

Las personas son a menudo irrazonables,
ilógicas y egocéntricas…
De todos modos, perdónalas…
Si eres bondadoso, las personas pueden
acusarte de tener motivos egoístas ulteriores;
De todos modos sé bondadoso…

Si eres exitoso, ganarás algunos falsos amigos
y otros verdaderos enemigos;
De todos modos sé exitoso…
Si eres honesto y franco,
las personas te van a engañar;
De todos modos se honesto y franco…

Lo que demoraste años en construir,
puede alguien destrozarlo en una noche;
De todos modos construye…
Si has encontrado serenidad y felicidad,
vas a despertar celos y envidias;
De todos todos sé feliz…

El bien que haces hoy, olvidaran a menudo
las personas mañana;
De todos modos haz el bien…
Dale al mundo lo mejor de ti,
aunque puede que no sea suficiente…
De todos modos dale al mundo lo mejor de ti
porque en el análisis final, te darás cuenta que
el asunto es solo entre tú y Dios, ya que en todo caso, jamás fue un asunto entre tú y ellos…

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Aprovecha el día

Written by pensamientos on January 10th, 2012 in Pensamientos.

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Aprovecha el día

No dejes que termine sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo

Porque pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.

Somos seres humanos llenos de caminos.

La vida es desierto y oasis, nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa.

Tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores, el silencio.

La mayoria vive en un silencio espantoso.

No te resignes. Huye!!

Emite tu alarido sano por los techos de este mundo.

Valora la belleza de las cosas simples, y también la simpleza de la belleza.

No traiciones tus creencias, todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente sin mediocridades.

Piensa que en tí está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte.

No existe nadie tan sabio que no pueda aprender algo nuevo, como tampoco hombre tan pobre que no tenga algo por enseñar.

¡¡Aprende!! pero sobre todo aprende a vivir.¡¡Enseña!!

No permitas que la vida te pase a tí sin que la vivas…

Salud del Adulto Mayor

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LA MENTIRA DESCUBIERTA

Written by pensamientos on December 28th, 2011 in Pensamientos.

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LA MENTIRA DESCUBIERTA

El Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y el fundador del instituto M.K. Gandhi para la Vida Sin Violencia en su lectura en la Universidad de Puerto Rico, Compartió la siguiente historia como un ejemplo de la vida sin violencia en el arte de sus padres:

“Yo tenia 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado a 18 millas en las afueras de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar.

Estábamos bien adentro del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mi siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.

Un día mi padre me pido que le llevara a la ciudad para atender una conferencia que duraba el día entero y yo salté a la oportunidad.

Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes como llevar el auto al taller.

Cuando despedí a mi padre el me dijo: Nos vemos aquí a las 5 p.m. y volvemos a la casa juntos.

Después de muy rápidamente completar todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me enfoqué tanto con la película, una película doble de John Wayne que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé.

Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p. m.

El me preguntó con ansiedad: Por que llegas tarde? Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar…esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.

Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: Algo no anda! bien en la manera que te he criado que no te ha dado la confianza de decirme la verdad.

Voy a reflexionar que es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y pensar sobre esto.

Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que ni estaban cementados ni iluminados. No lo podía dejar solo…así que yo manejé 5 horas y media detrás de el…viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.

Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir.

Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso… Si me hubiese castigado de la manera que nosotros castigamos a nuestros hijos…hubiese aprendido la lección?… No lo creo…

Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo…

Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer…

Esto es el poder de la vida sin violencia.

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Ed, el hombretón

Written by pensamientos on December 16th, 2011 in Pensamientos.

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Ed, el hombretón

Cuando llegué a la ciudad para presentar un seminario sobre cómo dirigir una empresa con autoridad, un pequeño grupo de personas me llevó a cenar para ponerme al corriente de la gente a quien tendría que dirigirme al día siguiente.

El líder manifiesto del grupo era Ed, un corpulento hombretón de voz profunda y retumbante, que mientras cenábamos me informó de que era mediador de conflictos laborales en una gigantesca organización internacional.

Su trabajo consistía en infiltrarse en ciertas divisiones de la empresa o de empresas subsidiarias para finalmente quitarle el empleo al ejecutivo responsable de ellas.

—Joe —me dijo—, realmente no veo el momento de que llegue mañana, porque a toda esa gente le hace falta escuchar a un tipo recio como tú. Ahora se enterarán de que mi estilo es el correcto.

Con una sonrisa tosca, me guiñó un ojo.

Me limité a sonreír. Yo sabía que el día siguiente sería diferente de lo que él esperaba.

Al día siguiente se quedó sentado, impávido durante todo el seminario, y cuando terminó se fue sin decirme nada.

Tres años después regresé a aquella ciudad a presentar otro seminario de administración para el mismo grupo de personas. Ed, el hombretón, estaba otra vez allí. A eso de las diez, de pronto, se levantó para preguntarme en voz muy alta:

—Joe, ¿puedo decir algo a esta gente?

—Claro —le respondí con una sonrisa forzada—. Cuando alguien es tan grande como tú, Ed, puede decir lo que quiera.

El hombretón siguió diciendo.

—Todos vosotros, muchachos, me conocéis, y algunos sabéis lo que me pasa, pero ahora quiero compartirlo con todos. Joe, creo que cuando haya terminado me lo agradecerás.

—Cuando te oí sugerir que todos, para llegar a ser realmente duros, teníamos que aprender a decirle a la gente más próxima que la amamos, pensé que eso era un montón de tonterías sentimentales. No entendía qué demonios tenía que ver eso con el hecho de ser duros. Tú habías dicho que la dureza era como el cuero y la rigidez como el granito, que una mente dura es abierta, elástica, disciplinada y tenaz. Pero yo no entendía qué tenía que ver el amor con todo eso.

—Esa noche, sentado en el salón frente a mi mujer, tus palabras me seguían zumbando en la cabeza. ¿Qué clase de coraje necesitaría para decirle a mi mujer que la amaba? ¿Acaso eso no podía hacerlo cualquiera? Tú también habías dicho que eso había que hacerlo a la luz del día, no en el dormitorio. Descubrí que me estaba aclarando la garganta para empezar y que no acababa de decidirme. Mi mujer me miró, me preguntó qué había dicho y yo le contesté que nada. Después, de pronto, me levanté, atravesé la habitación, le aparté nerviosamente el periódico y le dije: “Alice, te amo”. Durante un momento me miró, atónita, y después sus ojos se llenaron de lágrimas y me dijo, suavemente:

“Ed, yo también te amo, pero ésta es la primera vez en veinticinco años que me lo has dicho de esta manera”».

»Estuvimos un rato hablando de cómo el amor, si es suficiente, puede disolver toda clase de tensiones y de pronto yo decidí, en el entusiasmo del momento, llamar a mi hijo mayor que vive en Nueva York. En realidad jamás hemos mantenido una buena relación. Cuando se puso al teléfono le dije como en un estallido: “Hijo, si piensas que estoy borracho lo entenderé, pero no es eso. Es sólo que se me ocurrió llamarte para decirte cuánto te quiero”».

»Al otro lado se produjo una pausa y después le oí decir en voz baja:

«”Papá, creo que ya lo sabía, pero es estupendo oírlo. Y quiero que sepas que yo también te quiero”». Estuvimos charlando un rato y después llamé a mi hijo menor a San Francisco. Con él había tenido más intimidad. Le dije lo mismo que al otro y con éste también mantuve una charla realmente hermosa, como nunca la habíamos tenido.

«Esa noche, mientras estaba acostado, pensando, me di cuenta de que todas las cosas que usted había dicho ese día, es decir, los elementos básicos de una auténtica administración, adquirían un significado nuevo, y que yo podía tener una pista sobre la forma de aplicarlos si realmente entendía y practicaba un firme concepto de amor.

»Empecé a leer libros sobre el tema y, por cierto, Joe, hay mucha gente importante que tiene cosas que decir, y me di cuenta de lo enormemente práctico que resultaría en mi vida un concepto del amor entendido así, tanto en casa como en el trabajo.

»Tal como algunos de los aquí presentes ya sabéis, cambié realmente mi manera de trabajar con la gente. Empecé a escuchar más y de verdad. Aprendí lo que era tratar de conocer las virtudes de la gente en vez de concentrarme en sus debilidades. Empecé a descubrir el auténtico placer de ayudarles a aumentar la confianza en sí mismos. Quizá lo más importante de todo fue que realmente empecé a entender que una manera excelente de mostrar amor y respeto por los demás es esperar de ellos que usen sus propias fuerzas para alcanzar los objetivos que juntos hemos definido.

«Joe, ésta es mi manera de darte las gracias. Y, dicho sea de paso, ¡hablemos de algo práctico! Ahora soy vicepresidente ejecutivo de la compañía y me adjudican un liderazgo fundamental. Pues bien, muchachos, ¡ahora escuchad a este tipo!»

Joe Batten

Frases Memorables

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MAESTRA… ¿QUÉ ES EL AMOR?

Written by pensamientos on November 26th, 2011 in Pensamientos.

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MAESTRA… ¿QUÉ ES EL AMOR?

En una de las salas de un colegio había varios niños. Uno de ellos preguntó:

- Maestra… ¿qué es el amor?

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor.

Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

- Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo.

El primer alumno respondió:

- Yo traje esta flor: ¿no es linda?

Cuando llegó su turno, el segundo alumno dijo:

- Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas: la voy a colocar en mi colección.

El tercer alumno completó:

- Yo traje este pichón de pajarito que se cayó del nido; ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando sobre el escritorio de la maestra lo que habían recogido en el patio. Terminada la exposición, la maestra notó que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido callada durante todo el tiempo. Se sentía avergonzada porque no había traído nada.

La maestra se dirigió a ella y le preguntó:

- ¿Y vos?. ¿No has encontrado nada?

La criatura, tímidamente, respondió:

- Disculpe, señorita. Vi la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Vi también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Vi también el pichoncito caído entre las hojas, pero… al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí devolverlo al nido. Por lo tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo podría mostrar lo que traje?

La maestra agradeció a la alumna y le dio la nota máxima, considerando que había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón.

Autor desconocido.

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La ternura….

Written by pensamientos on November 5th, 2011 in Pensamientos.

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La ternura….

LA TERNURA nos ilumina el ser, es una luz tan sutil, tan finamente difusa que nos impregna completamente con su cálido abrigo, es aérea como el aire que nos nutre, y basta con respirar su fuerza para llenarnos de ella.

LA TERNURA no se aprende, sino que existe en uno mismo. Si ella habita en ti en estado latente, puede propagarse como una llama en la que nuestro yo avanza libre y fuerte.

LA TERNURA no es una “casualidad” que uno otorgue, sino un estado que se ofrece y se da. Ella es silenciosa en sus ecos y se expresa mediante la voz del corazón a través de la plenitud del alma, se desarrolla aún cuando no se hable, en el rico silencio de un asentimiento, de una mirada, de un recuerdo…

LA TERNURA es el espíritu de alguien que te acaricia, su virtud es la suavidad y su ejercicio nos permite olvidar por momentos la idea que nos hacemos de lo que somos…y si para nosotros nos la descubrieran nos embargaría una emoción tan grande como la de un astronauta en su primer paseo por la inmensidad.

Pero, no olviden jamás… que deben mantener viva su llama en todo momento y velar por ella. Manténganla encendida con el fin de que no desfallezca a causa del frío, pues también tiene necesidad de que la alimenten con vuestra fe… entonces, para esto, bastará con un deseo de tu mente, con una solicitud de tu corazón, para que la ternura abra su baúl y nos despliegue ese maravilloso color cuyos tonos iluminan los anchos territorios de nuestro corazón.

Desconozco el autor

Citas sobre el Amor

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LAS TRES BARDAS

Written by pensamientos on October 24th, 2011 in Pensamientos.

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LAS TRES BARDAS

Un discípulo llegó muy agitado a la casa de su maestro y empezó a hablar de esta manera:

-“Maestro, quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de tí con alevosía…”

El maestro lo interrumpió diciendo:

- ¡ Espera ! ¿Ya hiciste pasar a través de las tres Bardas lo que me vas a decir?

-¿Las tres Bardas?

-Sí, replicó – La primera es la VERDAD. ¿ya examinaste cuidadosamente si lo que quieres decir es verdadero en todos sus puntos?

-No… sólo lo oí decir a unos vecinos…

-Pero al  menos lo habrás hecho pasar por la segunda Barda que es la BONDAD. ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?

-No, en realidad no; todo lo contrario…

-¡ah! -interrumpió el maestro -Entonces vamos a la última Barda ¿Es NECESARIO que me cuentes eso?

-Para ser sincero, no; necesario no es.

-Entonces, -sonríe el sabio -si no es verdadero, ni bueno, ni necesario… Sepultémoslo en el olvido… pues no es más que un chisme.

La lengua es como una diminuta llama que puede hacer arder un inmenso bosque. Cuidemos lo que decimos, y hagámoslo pasar por las “tres Bardas” y veamos si lo que queremos decir es conversación o chisme… no vaya a ser que estemos iniciando un incendio.

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ALGUIEN ESTÁ EN LA VENTANA

Written by pensamientos on October 7th, 2011 in Pensamientos.

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ALGUIEN ESTÁ EN LA VENTANA

Johnny era un niño que visitaba a sus abuelos en su granja. Le dieron una resortera para que jugara afuera en el campo. Practicó en el campo, pero nunca pudo darle a su objetivo. Ya un poco desanimado regresó a la casa para la cena. Mientras caminaba de regreso, vio el pato más querido por su abuela, de inmediato le envío un golpe a la cabeza del pato con la resortera, y lo mató.

Estaba impresionado y consternado. En un momento de pánico, escondió el pato muerto entre una pila de madera. En ese momento vio que su hermana Sally lo estaba observando, pero no dijo nada. Después del almuerzo del día siguiente la abuela dijo:

- Sally vamos a lavar los platos.

Pero Sally dijo:

- Abuela, Johnny me dijo que él quería ayudarte en la cocina. Luego le susurró a él ¿Recuerdas el Pato? Así que Johnny lavó los platos.

Más tarde, ese día, el Abuelo les preguntó a los niños si querían ir a pescar, y la Abuela dijo:

- Lo siento pero necesito que Sally me ayude a hacer las compras.

Sally sólo sonrió y dijo:

- Bueno, no hay problema porque Johnny me dijo que quería ayudar. Ella susurró nuevamente: ¿Recuerdas el Pato? Así que, Sally se fue a pescar y Johnny se quedó ayudando.

Después de varios días en los cuales Johnny hacia tanto sus tareas como las de Sally, finalmente no pudo soportarlo más, y le confesó a su Abuela que había matado el pato. La Abuela se arrodilló, le dio un abrazo y le dijo:

- Corazón, yo lo sé. Yo estaba parada en la ventana y vi todo lo que pasó. Pero porque te amo, yo te perdono. Sólo me preguntaba cuánto tiempo más permitirías que Sally te hiciera su esclavo.

Así que para este día y los que están por venir, lo que sea, que hayas hecho en tu pasado: mentiras, miedos, odios, ira, falta de perdón, etc., lo que sea, tú necesitas saber que Jesús estaba parado en la ventana y Él vio todo lo sucedido. Él ha visto tu vida completa, Él quiere que sepas que te ama y que estás perdonado.

Desconozco el autor

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Sí que importa quién eres

Written by pensamientos on September 21st, 2011 in Pensamientos.

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Sí que importa quién eres

Una maestra neoyorquina decidió homenajear a cada uno de sus alumnos del último curso de bachillerato diciéndoles lo importantes que eran. Se valió de un procedimiento ideado por Hélice Bridges de Del Mar, California, y fue llamando a la pizarra, uno a uno, a todos los estudiantes. Primero fue diciendo a cada uno por qué él (o ella) era importante tanto para la maestra como para la clase. Después les fue dando una cinta azul que llevaba impreso, en letras doradas, el texto siguiente: «Sí que importa quién soy».

Después decidió investigar qué tipo de influencia tendría el hecho del reconocimiento sobre una comunidad. Dio a cada uno de sus alumnos tres cintas más y les encargó que difundieran en su medio esta ceremonia de reconocimiento. Luego debían hacer un seguimiento de los resultados, ver quién reconocía los méritos de quién y, al cabo de una semana, presentar un informe a la clase.

Uno de los chicos de la clase fue a visitar a un joven ejecutivo, para reconocer la ayuda que éste le había prestado en la planificación de su carrera.

Le dio una cinta azul y se la prendió en la camisa. Después le entregó dos cintas más, diciéndole:

—En clase estamos realizando un proyecto de investigación sobre el reconocimiento y nos gustaría que usted también encontrase a alguien merecedor de este honor, le diera una cinta azul y otra para que esa persona, a su vez, pueda reconocer a una tercera persona y así mantener en marcha esta ceremonia. Le ruego que después me informe de lo que suceda.

El mismo día, el joven ejecutivo fue a ver a su jefe que, en honor a la verdad, siempre se había caracterizado por ser bastante gruñón y le dijo que lo admiraba profundamente por su creatividad. El jefe pareció sorprendidísimo, más aún cuando su colaborador le preguntó si aceptaría que le entregara la cinta azul y le permitiría que se la prendiera.

—Bueno… sí, claro —balbuceó el atónito jefe.

El joven ejecutivo se la colocó en el pecho, sobre el corazón, y finalmente le dio la otra cinta, preguntándole:

—¿Me haría usted el favor de aceptar esa cinta y ofrecérsela a alguien que la merezca? El chico que me las dio está haciendo un proyecto escolar y queremos que esta ceremonia de reconocimiento continúe, para ver de qué manera afecta a la gente.

Esa noche, cuando el jefe regresó a casa, llamó a su hijo de catorce años y, tras indicarle que se sentara, le dijo:

—Hoy me pasó algo de lo más increíble. Estaba en mi despacho cuando uno de los ejecutivos vino a decirme que me admiraba y me dio una cinta azul por mi creatividad. ¡Imagínate, piensa que soy un genio creativo! Después me puso en la solapa esta cinta azul que dice «Sí que importa quién soy» y me dio otra pidiéndome que se la diera a alguien que a mi juicio la merezca. Esta noche, mientras volvía a casa, me puse a buscar a alguien cuyos méritos quisiera reconocer y me acordé de ti. Eres tú quien se merece este reconocimiento.

»Mi vida es realmente un acoso, y cuando vuelvo a casa no te presto mucha atención. A veces te grito por no traer notas suficientemente buenas de la escuela, pero no sé bien por qué, esta noche quería sentarme aquí contigo y… bueno, decirte simplemente que me importas. Además de tu madre, tú eres la persona más importante que hay en mi vida. ¡Eres un chico estupendo y te quiero muchísimo!

El sorprendido muchacho empezó a sollozar, y no podía dejar de llorar. Le temblaba todo el cuerpo. Levantó los ojos hacia su padre y le dijo, entre lágrimas:

—Papá, estaba pensando en suicidarme esta noche, creyendo que tú no me querías, ¡pero ahora ya no es necesario!

Helice Bridges

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